Creo que una de las peores decisiones fue verla con doblaje, aunque esto no le quitó el peso a una historia sumamente interesante.
Wicked (Jon M. Chu, 2024) presenta la versión del cuento desde la perspectiva de la Malvada Bruja del Oeste, lo que genera empatía y comprensión hacia sus acciones posteriores en El mago de Oz.
No es la primera reinterpretación de un personaje malvado de los cuentos de hadas. Ya lo vimos de manera extraordinaria con Maléfica.
Ahora le toca el turno a Elphaba Thropp, una joven que, por razones fuera de su control, nació con, lo que podríamos llamar, una ‘malformación’ (su piel es completamente verde), además de poseer un poder sin igual, lo cual juega en su contra y afecta su tierna personalidad.
Con el paso del tiempo, Elphaba se convierte en una chica taciturna, que siente una enorme culpa por ser como es y que siempre busca proteger a su hermanita por encima de todo.
Al llegar a la universidad, vislumbra la posibilidad de encajar en el mundo y obtener ayuda de ese casi dios conocido como el Mago de Oz, un ser que, según ella, podría resolver todos sus problemas.
Con el paso del tiempo, Elphaba se convierte en una chica taciturna, que siente una enorme culpa por ser como es y que siempre busca proteger a su hermanita por encima de todo.
En esta versión ajustada de la historia, vemos cómo Elphaba crece y se desarrolla, justificando su comportamiento. La narrativa nos permite entender a quien, desde la visión tradicional, se consideraba un ser malvado.
Sin embargo, en este caso, comprendemos las razones de su comportamiento: un entorno hostil, personajes egoístas y autoritarios, e incluso seres realmente malvados que, según ellos, buscan el bienestar común.
Lo que más impresiona de la película es la espectacularidad del mundo de Oz, sus personajes y sus acciones. Así como los decorados, el arte visual, los vestuarios y los animales parlantes. Todo está cuidadosamente construido para contarnos esta historia.
Otro punto fuerte son las actuaciones, llevadas al extremo y a veces caricaturescas, lo que crea la sensación de estar viviendo un sueño.

Mientras que en versiones anteriores —sobre todo la de los años 30— se presentaba una fantasía más aterrizada, aquí hay un enfoque más exagerado.
Ariana Grande convence en su papel de niña mimada y superficial (un papel habitual para ella).
Jeff Goldblum interpreta al todopoderoso y farsante Mago de Oz, mientras que Michelle Yeoh aporta seriedad y elegancia como mentora.
Sin embargo, quien realmente conduce la película por buen camino es Cynthia Erivo, quien interpreta de manera creíble a Elphaba, un personaje renovado y revalorizado para esta nueva franquicia.
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Como señalé líneas arriba, fue un gran error no verla en el idioma original. Las canciones, que son una parte crucial de la película, no logran conectar de manera directa con el espectador en su versión doblada.
Si bien no desentonan, se disfrutan mucho más escuchando a los actores interpretar sus temas originales.
A pesar de todo, Wicked es un gran inicio y promete una historia que podría ser genial. Este es el primer gran paso para lograrlo. Esperemos que las secuelas conserven el espíritu y la fortaleza de esta entrega para alcanzar el potencial que muchas otras sagas han perdido. Como siempre, solo nos queda esperar las siguientes entregas.


