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Trujillo limitará altura de edificios con nuevo plan metropolitano: ninguno podrá superar 4 veces el frente del lote

El nuevo Plan de Desarrollo Metropolitano. Incluye nueva zonificación, reglamento con límites de altura y cuadro de compatibilidad de usos. Se publicará para consulta ciudadana a fin de mes.

Trujillo creció hacia arriba sin que nadie lo controlara del todo. En los últimos años, edificios de ocho, diez, doce pisos empezaron a aparecer en urbanizaciones que no estaban diseñadas para ese peso, sobre un suelo que los sismólogos clasifican como de alta vulnerabilidad.

La ciudadanía lo notó. Las quejas llegaron. Por eso, el nuevo Plan de Desarrollo Metropolitano, que viene siendo evaluado por la Municipalidad Provincial de Trujillo (MPT), cuya actualización tiene un avance del 90 %, pondrá un límite explícito a la altura de los edificios en la ciudad.

«Estamos escuchando muchos reclamos de la ciudadanía y creo que no tiene sentido continuar con un reglamento que a la gente le causa mucha preocupación», dijo Iván Chira Cabrera, gerente del Plan de Desarrollo Territorial de Trujillo (Plandet), al anunciar los avances del nuevo instrumento normativo.

El plan, elaborado por personal del Plandet con asistencia técnica interinstitucional, se terminará a fin de mes, se publicará en 30 días conforme lo exige la norma, y luego pasará por exposición final y aprobación ante el concejo municipal.

Trujillo y su nueva regla de altura: cuatro veces el frente menor del lote

El cambio más concreto es la nueva fórmula para determinar la altura máxima de un edificio. El reglamento vigente tiene artículos que, en la práctica, han permitido construir torres en zonas donde el tejido urbano y el suelo no estaban preparados para recibirlas.

El nuevo instrumento establece que en ningún caso la altura total podrá exceder cuatro veces la longitud del frente menor de lote. Esto significa que si un terreno tiene 6 metros de frente (el lado que da a la calle), el edificio no puede medir más de 24 metros (unos 8 o 9 pisos).

En la práctica, eso significa que los lotes pequeños ya no podrán ser base de torres altas, algo que hoy sí ocurre y que los vecinos de varios sectores de Trujillo llevan años denunciando.

«Vamos a limitar la altura de acuerdo a los parámetros urbanísticos», confirmó Chira Cabrera.

La regla convierte el tamaño del terreno —no solo la zona— en factor determinante de lo que se puede construir sobre él.

Las zonas de riesgo en Trujillo

El nuevo instrumento incorpora la gestión del riesgo de desastres como fundamento de la zonificación. Hay zonas de riesgo mitigable —donde las obras de protección pueden reducir el peligro a niveles aceptables— y zonas de riesgo no mitigable, donde ninguna intervención cambia la naturaleza del peligro.

«Todas las quebradas y los ríos son zonas de riesgo no mitigable, eso no se puede cambiar», dijo Chira Cabrera.

El caso de la quebrada de El León es el más ilustrativo, pues se ejecutaron obras de encauzamiento de gran envergadura, pero la zona mantiene su resolución de alto riesgo no mitigable emitida por ANA, Cenepred y el Ministerio de Vivienda.

Mientras no exista un nuevo estudio técnico oficial que modifique esa calificación, la MPT no puede cambiar la zonificación. Y ahí viven unas 7,000 familias.

«Hay un temor evidente de la población por los edificios de altura debido a la calidad del suelo que tiene Trujillo», reconoció Chira Cabrera.

Este no es un temor infundado. Los estudios de microzonificación sísmica de la ciudad identifican diferencias importantes en la capacidad portante del suelo según el sector.

Las zonas cercanas al litoral, los sectores con relleno o material arenoso suelto, y las áreas históricamente afectadas por inundaciones presentan mayor vulnerabilidad ante movimientos sísmicos que las zonas con suelo rocoso.

En ese contexto, permitir edificios de gran altura sobre suelos de baja capacidad portante no es solo una cuestión estética o de impacto visual, es un riesgo estructural colectivo.

La nueva regla de cuatro veces el frente menor del lote es una respuesta a eso, aunque el gerente Plandet reconoció que hay niveles de jerarquía normativa nacional que la municipalidad debe respetar. El reglamento local opera dentro de esos límites.

Estacionamientos: una plaza por vivienda en zonas nuevas

El nuevo reglamento también modifica las exigencias de estacionamiento según la zona. En urbanizaciones en desarrollo, se exigirá al menos un estacionamiento por vivienda.

Pero en zonas residenciales consolidadas de mayor densidad vehicular —como El Golf y California—, la propuesta sube a dos estacionamientos por departamento o vivienda.

«Hay familias donde tienen vehículo los padres e hijos y los dejan en la calle», explicó el gerente como justificación del cambio. La medida busca reducir la presión sobre el espacio público en urbanizaciones donde el parqueo en vía pública ya genera conflictos cotidianos.

El plan terminará de elaborarse a fin de mes. Luego vendrá la exposición final y la aprobación ante el concejo. Y cuando entre en vigencia, Trujillo tendrá una norma que dice, con números, hasta dónde pueden crecer sus edificios.

Para una ciudad que creció hacia arriba sin pedir permiso, eso es un cambio que llega tarde.

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