«Yo estoy trabajando desde el día martes. No tengo mucho tiempo acá», dice José Oscar Castañeda Gómez (33), alias “Chubi”, ante los agentes de la Divincri de Trujillo, mientras hojea su libreta de apuntes y reconoce que es un extorsionador.
La conversación se desarrolla en una celda del penal El Milagro, evidencia de que el recinto penitenciario es una coladera del crimen organizado. Lejos de resocializarse, algunos internos planifican y dirigen delitos; incluso, tienen acceso a artefactos electrodomésticos (como televisores) para su entretenimiento.
La medianoche del miércoles, 18 de junio, agentes del grupo cuatro, del área de Investigación de Extorsiones de la Divincri, allanaron la celda de «Chubi», ubicada en el pabellón 5. Se halló una libreta negra con anotaciones de montos, DNI´s, teléfonos y otros datos relevantes de sus víctimas de extorsión.

BuenaPepa accedió al registro de la intervención que se planificó luego de que una de sus víctimas denunciara que el reo la amenazaba de muerte mediante llamadas y mensajes por WhatsApp, desde el número 929288122.
Le exigía S/10 000 a cambio de no atentar contra su vida ni la de su familia. Agentes encubiertos negociaron el pago final de S/2 000, que fueron depositados en una cuenta del BCP a nombre de Merli Yovani Castañeda Gómez, hermana del interno, quien lo delató.
‘Hay 500, en el yape. Como hay 500, le digo: «sabes qué, transfiérele a un número de cuenta que es de acá (un reo del penal) la plata me la entregan a mí»‘, contó «Chubi», quien, irónicamente, es un reo con «buena conducta», por eso tiene el beneficio del economato (licencia para vender productos de consumo diario).
Además, detalló que su hermana hacia las transferencias a otro número y ese dinero llegaba a sus manos, evidencia de que los reos también hacen transacciones en efectivo dentro del recinto: «me dan el dinero acá (…) por cada S/ 100, gano S/7», confesó.
La Policía informó que “Chubi” registra dos ingresos al citado establecimiento penitenciario, por el delito contra el patrimonio – robo agravado – uno con consecuente muerte: en 2022, asesinó a un trabajador porque se resistió a entregar su motocicleta; en esa ocasión, actuó en complicidad de un adolescente de 17 años.
Además, la Policía y la Fiscalía investigan para determinar el patrimonio que amasó con la complicidad de su hermana.


