Los transportistas en Trujillo viven con el miedo constante de ser víctimas de extorsión o ataques armados. Y es que desde hace mucho que la delincuencia organizada ha tomado el control de las calles, y ni el estado de emergencia ni el refuerzo policial han logrado frenar a las mafias criminales que operan en la región.
La empresa de transportes Divina Misericordia ha sido blanco de la banda delictiva La Nueva Jauría, cuyos miembros irrumpieron en su local, amenazando con armas de fuego a los propietarios y conductores, exigiendo el pago de cupos a cambio de no atentar contra sus vidas.
Trujillo: transportistas son blanco de amenazas de muerte
Un video grabado por los propios delincuentes muestra la brutalidad con la que operan. En las imágenes se observa a un sujeto, identificado como Carlos Ríos, empuñando una pistola mientras intimida a los trabajadores.
«Cierren la empresa en 10 minutos o vamos a empezar a matar a los choferes, uno por uno», advierte el criminal.

Además, los extorsionadores mencionan a Jhon Jairo, quien sería el cabecilla detrás de estas amenazas y el encargado de coordinar los cobros ilegales a las empresas de transporte en la región.
El sector del transporte en Trujillo lleva años bajo ataque. En octubre de 2024, cientos de conductores paralizaron sus actividades en protesta por la ola de extorsiones. En aquella ocasión, Rodolfo Acosta, presidente de la empresa Ramiro Prialé, reveló que desde que intentaron retomar operaciones, fueron contactados por extorsionadores que les exigían pagos para permitirles circular sin sufrir atentados.

La Nueva Jauría: un viejo enemigo que sigue operando
Pese a que en 2022 la Policía Nacional y la Fiscalía Contra el Crimen Organizado anunciaron la desarticulación de La Nueva Jauría, la realidad demuestra que la banda ha reaparecido con fuerza en Trujillo.
En ese momento, el Ministerio Público informó que la organización criminal operaba principalmente en Lima Norte, en distritos como Ventanilla, Puente Piedra y Ancón, donde se dedicaban al sicariato, extorsión y tráfico de drogas.
Sin embargo, en 2024, un informe de inteligencia reveló que el grupo había reorganizado su estructura en Trujillo, con nuevos cabecillas como Gary Joel Montoya Arias, alias Amanerado Deyvi; Daybi Díaz Salazar y Marco Antonio Paredes Rosales, alias Cabezón.
A pesar del estado de emergencia y el despliegue de más agentes policiales en la ciudad, las extorsiones y ataques a transportistas continúan sin freno. Empresarios del sector han pedido medidas más drásticas, pero hasta el momento no hay capturas ni operativos efectivos que desmantelen esta peligrosa organización.


