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Tantas veces Mario, por Carlos Talledo Manrique

Fue el gran escritor cubano José Martí quien dijo «honor a quien honor merece» y es justo brindarle honores a una de las mentes peruanas más brillantes que ha brindado nuestro país. Un intelectual y escritor prolífico y de fuste, tanto en la narrativa, como en el ensayo, artículos periodísticos de una exquisitez literaria abrumadora y sobrecogedora, una memoria portentosa, una intuición para hacernos pensar.

Mario Vargas Llosa es universal

Su vida literaria e intelectual fue virando, como el diría, desde la utopía a la libertad, de ser un izquierdista radical a un acérrimo defensor de las libertades y la democracia, hecho que siempre fue criticado por aquellos limitados intelectuales que no tienen la capacidad de entender que todo cambia, que no somos los mismos de ayer o hace una hora, que lo único permanente es el cambio.

Fue en el colegio, cuando aún los profesores nos motivaban a investigar y pensar, que leí La Ciudad y los Perros y, junto a otra obra maestra del gran Alfredo Bryce Echenique, Un mundo para Julius, abrieron un universo de fantasías y posibilidades, a hacer posible lo imposible como diría nuestro premio nobel, a sumergirme en universos distintos, a escapar de una realidad cada vez más deprimente.

Conversación en la Catedral es, en mi opinión, un libro que todos debemos leer, atrapante desde el primer párrafo, desgarradora y cruel como la propia verdad de nuestro país; La Fiesta del Chivo, Travesuras de la niña mala, La Guerra del Fin del Mundo y Tiempos Recios, entre otras obras fueron bálsamos de vida.

Mención aparte merece su trabajo más intelectual, empezando por su obra denominada La llamada de la tribu, mediante la cual, describe las tesis de aquellos pensadores liberales que marcaron su formación intelectual y su cambio ideológico.

Sus conferencias a nivel mundial, sea la presentación de alguna de sus obras; así como, exposiciones sobre su pensamiento político, son de un enriquecimiento invaluable, la correcta utilización del castellano y la profundidad de sus análisis ayudan a comprender, de una mejor manera, el mundo que nos rodea.

Como todo ser humano tuvo claroscuros, fue seducido, probablemente, por la vanidad, el revanchismo y la venganza, políticamente fue polarizante, cometió graves errores como apoyar a Toledo y Humala en sus caminos a la presidencia, a sabiendas de la clase de personas que eran y que hoy ha quedado demostrado.

Le abrió las puertas a una manada de caviares y rojos de salón y escritores de poca monta que coparon los puestos públicos y no san llevado a la debacle política y social en la que vivimos, los ayudo a gozar de los beneficios del capitalismo que tanto “desprecian”.

Fue tan humano como cualquiera, con errores, defectos y grandes virtudes, odiado y amado, apreciado e ignorado; pero, nadie podrá negar su capacidad intelectual, su excelente don para la novela, el ensayo, el teatro y la escritura en general, para la creación literaria y el arte de las letras, merecido Nobel, miembro de la academia francesa y de la lengua española y tantas menciones más.

Su obra quedará imperecedera, se ha convertido en un ser inmortal, pues su literatura y pensamiento vivirán hasta el fin de los tiempos y se recordará que hubo un escritor peruano que catapultó la literatura latinoamericana a todos los confines del mundo.

Hoy descansa con la paz que puede darnos el haber tenido una vida plena.

PD: El título nace de la obra de Alfredo Bryce Echenique: Tantas veces Pedro.

Por Carlos Talledo Manrique

Abogado Constitucionalista

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