Hace unos días vi algunos comentarios que recriminaban o renegaban del spin-off de The Big Bang Theory. Dicían que no funciona y que le resta valor a lo que la serie original tenía. Nada más alejado de la realidad.
Stuart no logra salvar el universo (Chuck Lorre, Zak Penn y Bill Prady, 2026) cuenta cómo Stuart se compromete y encomienda a su yo de otra realidad la misión de salvar el universo.
Para ello, emprende una odisea junto a varios personajes muy secundarios de la serie original, casi todos ellos entre los más bizarros, extraños o peculiares que conocimos en The Big Bang Theory.
La verdad es que la serie es muy graciosa y, por momentos, casi absurda, sobre todo por esos saltos a través de universos donde cada uno es más extraño que el anterior.
Nos encontramos con universos controlados por la inteligencia artificial, donde la violencia de todo tipo ha sido suprimida por una dictadura de las máquinas; otros donde todos poseen magia; algunos en los que existe una guerra casi eterna; otros donde la humanidad ha retrocedido a una existencia rural, casi cavernícola e ingenua; e incluso uno donde todos descienden de las vacas.
La nueva serie de HBO es graciosa y sencilla. Se nota de forma evidente que estamos ante un entorno construido y limitado, pero consigue sumergirnos en su fantasía. Poco a poco entendemos, o al menos comprendemos, cómo funciona cada personaje.
Como dije, cada vez más absurdo, pero lo realmente interesante son los cameos. El fan service es genial, pues los personajes principales de la serie original aparecen en cada episodio interpretándose a sí mismos, pero dentro de un entorno diferente. Cada uno tiene una versión más extraña y exagerada que la que conocemos, claro está, desde la propia lógica de la producción
La nueva serie de HBO es graciosa y sencilla. Se nota de forma evidente que estamos ante un entorno construido y limitado, pero consigue sumergirnos en su fantasía.
Poco a poco entendemos, o al menos comprendemos, cómo funciona cada personaje y cuál es la función que cumple: desde sacarnos de quicio hasta permitirnos empatizar con puntos de vista que, en algunos casos, resultan casi egoístas. Las bromas funcionan, aunque muchas sean bastante básicas, y justamente eso no le quita lo divertido a la propuesta.

Desde mi punto de vista, esta serie se aleja demasiado de la original, pues no comparte mucho más que algunos personajes que aparecen y desaparecen de escena. Si la tomamos como una continuación directa de la serie original, probablemente nos llevaremos un fiasco.
Pero si la vemos de la manera ligera en que ha sido creada, podemos disfrutarla a plenitud. Recordemos que no es un producto que busca continuar la historia principal; es una escapada que nos conduce a reencontrarnos, casi como en un sueño, con esos personajes que extrañamos.
Hay comedias y comedias, y esta es disfrutable, tranquila y, sobre todo, puede funcionar si nos dejamos llevar sin pretender ser puristas. Es un mundo alternativo dentro de otro y así sucesivamente.
Solo nos queda disfrutar y esperar que Stuart sí logre su objetivo de salvar el mundo o, en su defecto, que lo lleve a la catástrofe, que es precisamente lo que esperamos quienes ya conocemos la ineptitud de este cuarteto de personajes tan disparatados.


