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Sombras de la violencia: entre dos y tres menores de edad son detenidos al día

Especialistas consultados por Buena Pepa explican que este fenómeno es el resultado de "una sociedad que se presenta como una trampa, un campo minado", y que la actuación delictiva de los adolescentes también es determinante en las denominadas "economías subterráneas".

Hasta octubre de 2025, 118 adolescentes – de entre 16 y 17 años – están recluidos en los penales del país; es decir, el 0,1 % de la población penitenciaria a nivel nacional. En el penal El Milagro, de Trujillo, hay 26: 23 varones y tres mujeres, según la data estadísticas de la Instituto Nacional Penitenciario (INPE).

“Los factores predisponentes pueden ser abuso infantil, clima de violencia, pocas oportunidades de apego (ejemplo a seguir) con alguna referencia clara, distorsión de valores”, explica para BuenaPepa el experto en psicología forense y docente universitario David Aranaga, al ser consultado sobre las causas que arrastran a un menor al mundo delictivo.

De enero a octubre, la Policía liberteña ejecutó 8,774 operativos, en los cuales 846 menores de edad fueron detenidos. La mayoría implicados en delitos como extorsión, traslado de explosivos, tenencia ilegal de armas de fuego y sicariato.

Una de las intervenciones más importante se desarrolló el pasado 4 de diciembre, en el distrito trujillano de La Esperanza. Se trata del adolescente de 17 años, alias “Pecho de pollo”, quien tenia en su poder 13 municiones calibre 9 mm (de uso policial) y dos cartuchos de emulsión explosiva, una mecha lenta y marihuana.

Según los agentes del Departamento de Investigación Criminal (Depincri) norte, estaba en compañía de dos adultos y “se presume  que el menor habría sido el encargado de trasladar – en su mototaxi – a los sicarios conocidos como “Miky” y “NN”, quienes, el pasado 24 de julio, asesinaron al colectivero Olger Villarreal Palomino, en el sector Indoamérica, porque se negaba a pagar cupos”.

El menor de edad es un agente de violencia y, según el especialista en economía y docente universitario Marco Honorio, su conducta delictiva destaca en lo que se denomina “economías subterráneas”.

“Una organización criminal es una estructura bien gerenciada, cuenta con profesionales que tienen como objetivo burlar la autoridad. Buscan talentos y si no los encuentran, los forman; aquí entran los menores”.

“Desde el menor escaño, cuando los reclutan para formar sicarios, interviene gente especializada que les enseña hacer seguimiento a la víctima, manejar armas, etc. El principal vínculo, además del afectivo, es el dinero”, explica para BuenaPepa.

David Aranaga: «Los orígenes de la delincuencia es la falta de oportunidades educativas, la falta de un techo propio». Fotografía: Jorge Clavijo.

David Granda considera que, sin una respuesta multisectorial, este fenómeno escalará. Además de normas y políticas penitenciarias (que son inadecuadas), se necesita que la sociedad no solo centre su foco en la violencia como resultado de la falta de valores o violencia en entornos familiares de los que provienen los menores de edad.

“Siento que, muchas veces, la sociedad se presenta como una trampa, un campo minado. No brinda las condiciones necesarias para que gran parte de la población salga de un entorno peligroso: porque dar un paso en falso significa que te explota algo y no sabes las consecuencias y, muchas veces, el campo para algunos es un poco más sencillo”, concluye.