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¿Qué Perú nos deja Dina Boluarte?

La primera mujer presidenta del país transita a las postrimerías de su gobierno con una desaprobación del 97.5 %. El Perú (guerrero, herido y con esperanza), se refleja en las voces de quienes viven del día a día y que Buena Pepa expone para intentar responder a la interrogante.

Han pasado 204 años desde aquel 28 de julio de 1821, cuando el Perú proclamó su independencia con anhelos de libertad y prosperidad. «Te daré la vida y, cuando yo muera, me uniré en la tierra contigo Perú», es la letra que, en las voces de Arturo «Zambo» Cavero y Oscar Avilés, acelera el corazón y subraya nuestro amor por el país: guerrero, herido y con esperanza.

En 2025, como a lo largo de la historia, el aniversario patrio no es un día descanso: lo sabe el comerciante ambulante, el transportista urbano y otros emprendedores quienes desde la economía subterránea empujan al país. Se despiertan cada mañana con el esfuerzo y la esperanza de construir un futuro mejor: es el día a día que se marca por la frase «Si no trabajas, no comes».

El tedeum de Dina

Frente a un coro que viste de negro, en la catedral de Lima, Dina Ercilia Boluarte Zegarra viste un atuendo rojo y blanco, como pregonando patriotismo en su último año de gobierno. Canta con la mano en el corazón: «Que faltemos al voto solemne» (posibilidad de no cumplir con el juramento de libertad y soberanía que el pueblo peruano hizo a la patria y a Dios). Y, a muchos peruanos, Dina no solo les ha faltado; les ha fallado.

La historia la recodará por ser la primera mujer en liderar el país, por las 44 muertes que significaron levantar la voz contra su gobierno, por las mentiras piadosas sobre sus cirugías estéticas, por los relojes Rolex, el gato ron ron y los diez soles para el menú (con postrecito). En este contexto que se refleja en una desaprobación del 97.5 %, según CPI, surge una pregunta inevitable: ¿qué Perú nos deja Dina Boluarte?

La presidenta del Perú dará su último mensaje a la nación, desde el Congreso. En 2024 destacó por el anuncio de la creación del ministerio de infraestructura, de cambiar el Ministerio del Interior a “Ministerio de Seguridad Pública”; sin embargo, dichos ofrecimientos no se materializaron. Además, Boluarte estableció récord con un discurso de cinco horas, el más largo pronunciado por un jefe de Estado, en el siglo XXI.

En la previa del mensaje a la Nación por Fiestas Patrias, el cardenal Carlos Castillo, este domingo, desde la catedral de Lima, alzó la voz para denunciar el “clamor ante la indiferencia” que resuena en el Perú, un eco que también se siente en los mercados y calles de Trujillo y La Libertad.

Mientras los ciudadanos luchan día a día contra la inflación y la inseguridad, las palabras del cardenal reflejan su frustración: “El pueblo pide ser escuchado”.

Mientras el ministro de Educación, Morgan Quero, asegura que el discurso priorizará justicia, educación y salud, los ciudadanos esperan respuestas concretas a la inseguridad y la pobreza que agobian a miles de familias. Quienes la desaprueban, la señalan como una líder desconectada: Boluarte enfrenta el desafío de convencer a un país desencantado.

La realidad no dista mucho de la tesis sobre el Estado empírico (frágil, corroído, con un presidente inestable y un Congreso poco eficaz) y el abismo social (el aparato estatal no aborda el problema humano), con la que Jorge Basadre quiso explicar el desastre en el que se convirtió el Perú tras la Guerra del Pacífico (nuestra última lucha por la soberanía absoluta).

Un pueblo que no se siente escuchado

Magna Marquina, trabajadora de una empresa agroindustrial, cosecha arándanos bajo el sol abrasador de Virú. Su indignación es palpable: “Nadie la eligió. Prometió renunciar si Pedro Castillo lo hacía, pero no cumplió. Asumió el poder con autoritarismo. ¿Qué podemos esperar de alguien que no representa al pueblo?”, dice con amargura.

Magna evoca el dolor de las muertes durante las protestas contra Boluarte, un clamor que, según ella, “cae en oídos sordos”. Su testimonio resuena con las palabras del cardenal Carlos Castillo, quien denunció el “clamor ante la indiferencia” del gobierno.

Carmen Castro, ama de casa, también expresa su frustración: “La presidenta habla solo lo que le conviene. Piensa que con 10 soles podemos cubrir todo, pero con su sueldo de 36 mil soles, ella no entiende nuestra realidad. Con diez soles no alcanza para desayuno, almuerzo ni cena”.

Carmen, además, denuncia la inseguridad que impide abrir negocios debido a las extorsiones: “No le importa la gente pobre. No espero nada bueno de su mensaje, solo que venga alguien mejor y no sea igual”.

Pedro Ávila, comerciante en la carretera Panamericana Norte (en Virú), enfrenta una realidad “fatal” por la delincuencia: “La seguridad está peor que nunca, pero tengo que vender. Solo espero que la presidenta, por lo menos, cumpla algo en su mensaje, porque nunca cumple sus promesas”. Como muchos, Pedro siente que las palabras de Boluarte no traerán soluciones.

Una triple crisis: inseguridad, economía y salud

La inseguridad asfixia a La Libertad. En Virú, los asesinatos han disparado el miedo, y la frase “la población crece, pero en el cementerio” captura el terror de salir a las calles. Las extorsiones y la delincuencia hacen imposible emprender o vivir con tranquilidad.

En lo económico, el sueldo mínimo no cubre las necesidades básicas y la inflación golpea duramente a las familias. En salud, la situación es aún más grave: la falta de medicamentos y atención adecuada ha dejado un saldo de muertes que los ciudadanos atribuyen a la negligencia del sistema.

Un mensaje presidencial sin expectativas

En vísperas del mensaje por Fiestas Patrias, los peruanos no esperan soluciones. Magna sentencia: “Es autoritaria, no escucha. Vivimos en un país donde Pedro Castillo prometió cambiar la constitución y gravar a las grandes empresas, pero ya no se puede esperar nada”.

La percepción de un gobierno desconectado y centrado en sus propios intereses domina el sentir popular. Perú de 2025, lejos de los ideales de libertad proclamados en 1821, enfrenta un desencanto profundo. Las voces de Magna, Carmen y Pedro reflejan la lucha de un pueblo que exige ser escuchado.

Mientras el mensaje presidencial se avecina, la esperanza se desvanece, y la pregunta persiste: ¿qué Perú nos deja Dina Boluarte? Por ahora, los ciudadanos de La Libertad solo anhelan un futuro donde sus voces no caigan en el olvido.

Por Lucero Perez Portales.