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Qué ha pasado con los combatientes colombianos luego de que aprobó la ley contra los mercenarios: retorno, tensiones y geopolítica

El regreso desde Ucrania de soldados a sueldo en medio de un nuevo tablero regional.

Volvieron sin contratos y, en muchos casos, sin dinero. Algunos regresaron con cicatrices visibles; otros, con silencios largos y miradas de dolor. Aterrizaron en aeropuertos de Bogotá, Medellín y Cali como cualquier pasajero más, pero traían encima el peso de una guerra ajena.

Son colombianos que combatieron en Ucrania y que hoy regresan a casa a un mes de que el Congreso aprobara una ley que busca cerrarles la puerta a futuras guerras de alquiler.

La aprobación en la Cámara de Representantes del proyecto de ley que respalda la Convención Internacional contra el Reclutamiento, la Utilización, la Financiación y el Entrenamiento de Mercenarios cambió el escenario.

Con esta decisión, Colombia intenta llenar un vacío legal que durante años permitió la salida de exmilitares y civiles entrenados hacia conflictos armados en el exterior, especialmente en Europa del Este.

El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, defendió la norma al señalar que busca “evitar el reclutamiento, el entrenamiento, el financiamiento y la utilización de mercenarios” dentro y fuera del país. Según el funcionario, la ley traerá “beneficios grandes para el país”.

Mercenarios colombianos: por qué fueron y por qué regresan

Desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania, cientos de colombianos viajaron para sumarse al conflicto. No lo hicieron por banderas ni discursos políticos, sino por necesidad.

Entre fines de 2025 y enero de 2026, medios colombianos y estadounidenses estimaron que al menos 500 colombianos se integraron a unidades ucranianas, atraídos por promesas salariales de hasta 4000 dólares mensuales.

La realidad fue otra. Según fuentes oficiales citadas por la prensa, más de 300 habrían muerto en combate. Otros  cerca de 100 ya regresaron a Colombia o a países de América Latina, muchos sin ahorros y con secuelas físicas o psicológicas.

Historias individuales que explican un fenómeno mayor

El testimonio del actor colombiano Alejandro Guerrero, recogido por El Tiempo, ilustra el trasfondo humano del fenómeno. Sin trabajo tras la pandemia, endeudado y con experiencia militar previa, decidió viajar a Ucrania como último recurso.

Alejandro Guerrero, reconocido actor colombiano vivió en carne propia el terror se una guerra lejos de casa.

“Salir de Ucrania vivo es una lotería”, relató. Durante casi siete meses vivió bajo misiles, drones y artillería constante. Su salario base era de 500 dólares mensuales, que solo aumentaba si estaba directamente en el frente de batalla.

Guerrero regresó a Colombia en octubre de 2023 con lesiones físicas y un marcado deterioro emocional. Hoy, su historia se cita como ejemplo de cómo la desesperación económica puede empujar a una guerra que no es propia.

La ley y el temor al reclutamiento encubierto

La aprobación de la ley responde también a presiones internacionales. Durante 2025, Rusia denunció públicamente el “alto número” de mercenarios colombianos en filas ucranianas y alertó sobre redes de reclutamiento en América Latina.

En respuesta, el presidente Gustavo Petro afirmó que algunos colombianos “parecen estar retenidos” en Ucrania y pidió facilitar su retorno, una declaración que reavivó el debate sobre las condiciones reales de estos combatientes.

Especialistas en derecho internacional advierten que cuando hay contratos, pagos y seguros de vida, el concepto de “voluntario” pierde fuerza jurídica.

Estados Unidos, Venezuela y un contexto inquietante

El retorno de excombatientes ocurre en paralelo a un escenario regional altamente volátil. A inicios de 2026, Estados Unidos ejecutó una operación militar en Venezuela que derivó en la captura de figuras clave del gobierno de Nicolás Maduro.

El presidente Donald Trump sostuvo que la supervisión estadounidense en Venezuela “podría durar años” y defendió inversiones petroleras que superarían los 100 000 millones de dólares.

En ese mismo contexto, Trump lanzó amenazas directas contra Colombia y México. El mandatario no descartó acciones militares en esos territorios si considera que sus gobiernos fallan en temas de seguridad.

¿Riesgo de desestabilización en la región?

El debate ya está instalado. Analistas advierten que excombatientes con experiencia reciente en una guerra de alta intensidad representan un riesgo si no son monitoreados.

“Son hombres entrenados, acostumbrados a la violencia extrema. En escenarios de cambio de régimen, pueden convertirse en recursos funcionales para operaciones encubiertas”, explica William O’Donnell, profesor de estudios estratégicos de la Universidad de Georgetown.

Aunque no hay pruebas de planes concretos, el temor se centra en el uso indirecto de estas redes en conflictos regionales.

El desafío que enfrenta Colombia

La nueva ley en Colombia busca cerrar el paso al mercenarismo, pero el desafío es mayor. Colombia deberá vigilar redes de reclutamiento, cooperar con otros Estados y ofrecer programas de reintegración para quienes regresan.

En un continente marcado por la tensión política, el caso de los mercenarios deja una advertencia clara: las guerras lejanas siempre terminan regresando a casa.