El litoral de Lambayeque no sufre —o no es evidente—lo embates de la erosión costera. Pimentel, el principal balneario de esta región, recibe a cientos de veraneantes en esta época del año.
Y llegan porque es una playa. Un encuentro de la tierra y el mar en un escenario agradable y propenso para el sano esparcimiento. En cambio, no es un rumo de rocas ni un mar que reclama un espacio como suyo.



















