La pesca artesanal y la actividad petrolera offshore pueden desarrollarse de manera conjunta. Así lo sostuvo Gustavo Iwanaga, especialista en oceanografía y docente de la Escuela de Biología Pesquera de la UNT.
El especialista explicó que existen experiencias en distintos países donde ambas actividades conviven desde hace décadas.
Según Iwanaga, algunos casos registrados en el norte y sur de Europa muestran que la presencia de plataformas petroleras no necesariamente impide que los pescadores artesanales continúen desarrollando sus actividades.
Tecnología y monitoreo son claves
Para el docente universitario, uno de los principales factores para garantizar esta convivencia es que los proyectos de exploración petrolera offshore empleen tecnología moderna y sistemas permanentes de monitoreo.
“La empresa encargada de la exploración debe invertir en la mejor tecnología disponible”, sostuvo Iwanaga, quien remarcó que el cumplimiento de protocolos y estándares ambientales resulta fundamental.
En ese sentido, consideró que una adecuada planificación puede reducir los riesgos y permitir que las actividades económicas se desarrollen de manera paralela.
Proyecto petrolero en La Libertad
Iwanaga también resaltó la importancia de la exploración del lote Z-62, ubicado frente a las costas de La Libertad y operado por el consorcio conformado por Anadarko y Westlawn.
El especialista calificó como positivo que este proyecto haya retomado sus actividades, debido al impacto que podría tener en el sector hidrocarburos.
Asimismo, señaló que una eventual explotación permitiría fortalecer la seguridad energética del Perú y generar nuevas inversiones para la región.
¿Qué dijo sobre los pescadores artesanales?
Respecto a las preocupaciones expresadas por algunos representantes de la pesca artesanal, el docente de la UNT pidió mantener la calma y planteó que el debate debe centrarse en la fiscalización y la transparencia.
“Lo que hay que exigir es fiscalización y transparencia, no oponerse por miedo”, manifestó.
Para Iwanaga, el cumplimiento de las normas ambientales y una vigilancia permanente permitirían identificar y atender cualquier eventual impacto sobre el ecosistema marino.
También podría beneficiar al sector pesquero
Finalmente, el especialista sostuvo que los proyectos offshore correctamente gestionados incluso podrían generar oportunidades para las comunidades pesqueras.
Entre ellas mencionó programas de responsabilidad social, así como mecanismos de vigilancia ambiental compartida que involucren a los distintos actores vinculados al mar.
De esta manera, la experiencia internacional, según explicó Iwanaga, muestra que la pesca artesanal y la actividad petrolera no necesariamente tienen que ser actividades enfrentadas, siempre que existan tecnología, fiscalización y estándares ambientales adecuados.


