En 2015 publiqué el libro Morir dos veces, una investigación ampliamente documentada sobre la muerte de Edda Guerrero Neira, la cantante de Corazón Serrano. El proceso judicial ya lleva 12 años. Un absurdo.
La fiscal Victoria Allemant Luna acusa en base a un despropósito total que va contra la ciencia médica. Sostiene que Paul Olórtiga “agredió a su esposa ocasionándole luxación occipito atloidea de la vértebra Atlas, mediante un certero golpe en el lado derecho de la mandíbula de la agraviada”. Para que se entienda: la vértebra occipito atloidea es la que une la base del cráneo con la columna vertebral.
La tesis de la fiscal es delirante y canallesca porque todos los médicos, en todo el planeta, señalan que un golpe de puño (en caso hubiera existido) no puede causar esa lesión a ningún ser humano. Si fuera así todos los boxeadores terminarían muertos por luxación de vértebra.
La vértebra occipito atloidea es tan sólida que solo se desprende en ocasiones gravísimas —por ejemplo, un choque en un vehículo a más de 100 kms por hora—. Incluso en esos casos es muy raro que ocurra. ¿Acaso en los miles de accidentes de tránsito se reportan desnucados todos los días?
Nada de esto ocurrió con Edda Guerrero. Ella sintió un fortísimo dolor de cabeza que le originó un desmayo en su casa y por el desmayo se golpeó el pómulo derecho y los labios. En base a eso la fiscal inventó que fue una agresión.
Hay algo más importante que pone en evidencia la actitud ilegal de la fiscal Allemant. La ciencia médica señala que cuando ocurre la luxación de la vértebra occipito atloidea, de inmediato la médula espinal es presionada y la persona se queda parapléjica, no puede hablar, no puede caminar y necesita respirar asistida por equipo mecánico.
Nada de esto ocurrió con Edda Guerrero. Ella sintió un fortísimo dolor de cabeza que le originó un desmayo en su casa y por el desmayo se golpeó el pómulo derecho y los labios. En base a eso la fiscal inventó que fue una agresión. Esta falsedad la señalan todos los médicos y las enfermeras que la atendieron.
Paul Olórtiga llevó a su esposa al Hospital Regional Cayetano Heredia. Allí consta en documentos que Edda Guerrero llegó consciente, caminando, que ella misma explicó sus síntomas.

Al no haber un tomógrafo en el hospital, Paul Olórtiga llevó a Edda Guerrero a la Clínica Sanna Belén. Consta claramente en la historia clínica que el doctor Aldo Vences alertó de que se trataba de un evento cerebral. A la paciente le hicieron tomografías y el diagnóstico fue: aneurisma roto de origen congénito. El doctor Vences es conocido por su gran prestigio como neurólogo y su diagnóstico fue confirmado por diversos expertos.
Edda Guerrero nació con una arteria débil y con el tiempo se fue desgastando hasta que la presión sanguínea generó un chupo (se llama aneurisma) que se rompió y le generó una hemorragia cerebral. Lo indicado era operar cuanto antes pero sus hermanos, los Guerrero Neira, se negaron alegando que la llevarían a Lima. Dos veces los médicos insistieron en que era urgente operarla. No aceptaron. Edda Guerrero falleció a los siete días, el 1° de marzo de 2014.
Paul Olórtiga: un anónimo
Este hecho que en cualquier país civilizado no habría generado nada, se activó de manera insólita. El 13 de marzo de 2014, llegó un anónimo a una estación policial señalando que Edda Guerrero, cantante de la orquesta Corazón Serrano, murió a consecuencia de una golpiza que le habría propinado su marido, el odontólogo Paul Olórtiga.
El comandante Óscar G. Granados Zevallos —hoy en retiro y con investigaciones internas por presunción de corrupción— remitió a la Segunda Fiscalía Provincial Penal, a cargo de la fiscal Victoria Justina Allemant Luna, el Informe pesquisa N.° 666-20142 basado en un ¡anónimo! y sin adjuntar prueba alguna. La fiscal Allemant en base a ese documento sin sustento inició una investigación fiscal que ya viene durando 12 años.

Como la fiscal Allemant sabía que no tenía prueba alguna, decidió fabricar una prueba. En complicidad con la perito Rosario Medina Aparcana, fabricaron un informe de necropsia (autopsia) para eso, más de cien días después, exhumaron el cadáver y “encontraron” una supuesta luxación de vértebra. Era imposible porque el cadáver estaba en estado de descomposición y nada estaba en su lugar. Una mentira absoluta.
Falsificar un informe de necropsia constituye un delito. La ley señala que debe realizarse en un formato especial del sistema informático del Instituto de Medicina Legal y debe incluir los otros exámenes forenses realizados. Como todos los informes forenses señalaban que la causa de la muerte era un aneurisma roto y no la luxación de una vértebra, la fiscal Allemant y la perito Medina optaron por inventar un informe.
Lo hicieron ¡en la oficina de la fiscal en Piura¡, en una hojas de papel bond, escritos en Word y con un número inventado.
Si usted va al Instituto de Medicina Legal de Lima y a la División Médico Legal de Piura, y pide una copia le dirán que no existe ningún protocolo de necropsia del caso. Y esas evidencias están en el expediente.
¿Quiénes impulsan este proceso? Los hermanos Guerrero Neira con su poderío económico. ¿Quién inició la investigación y quién utiliza un documento falso para acusar? La fiscal Victoria Allemant Luna. ¿Quiénes iniciaron la violenta ola mediática que llevó a prisión a Paul Olórtiga? Un sector de la prensa.
Esa falsificación fue reconocida, ante la Fiscalía de la Nación y por escrito, por la propia perito Rosario Medina Aparcana. Confesión que también está en el expediente pero 12 años después insisten en llevar a cabo un juicio oral.
En concreto, la causa de muerte que alega la fiscal —agresión y luxación de vértebra— es falsa y se basa en un documento falsificado. Los propios hermanos Guerrero Neira —consta en audios y videos— declararon que Edda Guerrero ingresó a la clínica en uso de sus facultades y que nunca estuvo inconsciente, por lo tanto, jamás tuvo una luxación de la vértebra occipito atloidea.
Con esa prueba falsa, hoy 12 años después la Corte Superior de Piura está llevando a cabo un increíble juicio oral que pretende condenar a Paul Olórtiga por un delito que jamás cometió. Un abuso escalofriante. Hace unos meses los cinco médicos de la clínica Sanna Belén ya fueron declarados inocentes por la Corte Suprema; por lo tanto, esa inocencia también le corresponde a Paul Olórtiga porque las pruebas son las mismas.
Todo lo que señalo consta en el expediente y cualquier periodista puede conocer la documentación (si quisiera hacerlo). Sin embargo, un sector de la prensa opta por la comodidad de las medias verdades. Cuando la verdad existe se requiere valentía y lenguaje directo.
Corazón Serrano y un juicio interminable
¿Por qué sigue el juicio 12 años después? Volvamos un instante al inicio. Todo empezó con un anónimo. La investigaciones ya han identificado a la autora del anónimo. ¿Quién es? Karen Liseth García Herrera, peinadora de Glamour Gym Salon & Spa. ¿A quiénes atendía en ese momento? Era la peinadora de las integrantes de Corazón Serrano. ¿Quiénes son los dueños de la orquesta Corazón Serrano? La familia Guerrero Neira. ¿Quiénes impulsan este proceso? Los hermanos Guerrero Neira con su poderío económico. ¿Quién inició la investigación y quién utiliza un documento falso para acusar? La fiscal Victoria Allemant Luna. ¿Quiénes iniciaron la violenta ola mediática que llevó a prisión a Paul Olórtiga? Un sector de la prensa. ¿Por qué ese sector no sale y dice con dignidad y valentía: “Nos equivocamos” y exponen la verdad de manera clara y directa?

¿Saben por qué? Porque cuando Paul Olórtiga, al igual que los médicos, sea declarado inocente todos los antes mencionados tendrán que asumir sus responsabilidades penales y económicas.
Es una infamia que una persona inocente esté sometida a 12 años de persecución judicial y mediática. Esta vez, se trata de Paul Olórtiga. Mañana puede ser cualquiera de nosotros. ¿Hasta cuándo va a seguir el Ministerio Público convertido en un ente de persecución por razones políticas o por razones de corrupción?


