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Pataz entre derrumbes y explosivos: así sobreviven los trabajadores de la minería ilegal en La Libertad

Trabajar en un socavón ilegal significa vivir entre dinamita, deslizamientos y jornadas de hasta 17 horas.

Cada mañana, Mario entra a un túnel oscuro cavado en las montañas de Pataz sin saber si volverá a salir con vida. Tiene 22 años y desde hace tres trabaja en una mina ilegal de socavón en la sierra de La Libertad. No tiene contrato, seguro ni beneficios laborales. Su rutina consiste en pasar hasta 17 horas diarias bajo tierra, rodeado de explosivos, polvo tóxico y paredes inestables que pueden derrumbarse en cualquier momento.

Hace seis meses estuvo cerca de morir. Mientras extraía mineral, una enorme roca cayó a pocos centímetros de su cuerpo. Si el reflejo no lo hubiera salvado, hoy sería una cifra más en la larga lista de trabajadores fallecidos en socavones ilegales.

«Solo me dijeron que me vaya a mi pueblo y regrese cuando sane», recuerda sobre la reacción del dueño de la mina. Nadie cubrió sus gastos médicos ni su traslado.

La historia de Mario se repite en distintos puntos de la provincia de Pataz, donde la minería ilegal se ha expandido en medio de la ausencia de control estatal y la falta de oportunidades económicas para cientos de jóvenes.

Pataz: trabajar bajo tierra y sin protección

En los socavones ilegales, las condiciones laborales suelen ser extremas. Muchos trabajadores ingresan a galerías improvisadas que carecen de estructuras de soporte, ventilación adecuada o rutas seguras de evacuación.

«Solo me dijeron que me vaya a mi pueblo y regrese cuando sane», recuerda sobre la reacción del dueño de la mina. Nadie cubrió sus gastos médicos ni su traslado.

Las jornadas pueden extenderse entre 12 y 17 horas diarias, cinco o incluso siete días a la semana. La iluminación es deficiente y la exposición a explosivos, gases tóxicos y derrumbes es permanente.

Greco Quiroz, exconsejero regional de La Libertad, advierte que gran parte de estas labores opera sin permisos ni supervisión técnica. «No existen garantías mínimas de seguridad para los trabajadores», sostiene.

En estas minas tampoco existen derechos laborales básicos. Los obreros no cuentan con seguro social, compensación por tiempo de servicios, vacaciones ni contratos formales.

Minería ilegal: un problema que se extiende en todo el país

La situación no es exclusiva de La Libertad. Según la Defensoría del Pueblo, la minería informal e ilegal tiene presencia en 21 de las 25 regiones del Perú.

Las condiciones de explotación laboral han sido documentadas en distintos estudios especializados. Uno de ellos, elaborado por Teodoro Sanz para el Ministerio de Trabajo sobre minería de oro en Madre de Dios, revela jornadas laborales que superan las 67 horas semanales.

El informe detalla que el 31 % de trabajadores labora todos los días de la semana y que algunos llegan a cumplir turnos continuos de 24 horas.

Enfermedades, accidentes y abandono

Los riesgos no terminan en los derrumbes. El 83 % de trabajadores consultados en el estudio afirmó estar expuesto a quemaduras solares, químicos tóxicos, mercurio, explosiones y cortes.

El informe detalla que el 31 % de trabajadores labora todos los días de la semana y que algunos llegan a cumplir turnos continuos de 24 horas.

Además, el 62 % indicó que no recibe implementos básicos de protección como cascos, botas o mascarillas. Más de la mitad aseguró haber sufrido accidentes o enfermedades sin recibir atención médica.

Las condiciones de vida también reflejan precariedad extrema. Muchos campamentos carecen de agua potable y servicios higiénicos adecuados. En algunos casos, los trabajadores consumen agua de ríos o manantiales sin tratamiento.

Pataz, minería y pobreza

En provincias como Pataz, la minería ilegal se ha convertido en la única salida económica para muchos jóvenes que no logran acceder a estudios superiores o empleos formales.

La combinación de pobreza, falta de presencia del Estado y alta demanda de oro ha fortalecido un sistema donde miles de personas trabajan bajo condiciones peligrosas y sin protección laboral.

Especialistas coinciden en que la minería ilegal no solo afecta al medio ambiente y la seguridad pública, sino que también instala dinámicas de explotación donde la vida de los trabajadores vale menos que el mineral que extraen bajo tierra.

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