Un recorrido por la carretera Panamericana Norte, a la altura del kilómetro 558, permitió constatar que el deterioro de la capa asfáltica vuelve a ser visible en el tramo que une el Terrapuerto de Trujillo con el ingreso al distrito de Moche. Un problema recuerrente.
La presencia de hundimientos y de sectores donde el agua se acumula sobre la pista confirma una situación que ya se había presentado en oportunidades anteriores y que mantiene en alerta a conductores y transportistas de la zona.
Aunque en el momento del registro audiovisual no se observó una congestión vehicular de gran magnitud, quienes transitan por esta vía a diario señalaron que el panorama cambia en las horas punta.

El alto flujo de vehículos, sumado a los daños en el pavimento y al agua estancada, genera lentitud y congestionamiento en un punto que funciona como ingreso y salida clave de la ciudad.
Este problema no es nuevo ni aislado. En enero de este año se registró una situación similar en el mismo tramo de la Panamericana Norte, donde el deterioro de la vía y la acumulación de agua derivaron en congestión vehicular.
Según transportistas y usuarios frecuentes, este tipo de inconvenientes suele repetirse cada cinco o seis meses. A pesar de que en el pasado se realizaron trabajos de nivelación e intervenciones temporales, incluso con el apoyo de empresas privadas, las fallas reaparecen, lo que evidencia que aún no se ha encontrado una solución definitiva.
El problema, sin embargo, no se limita al estado de la capa asfáltica. Cada vez que el agua se acumula en este tramo de la Panamericana Norte, quedan al descubierto las deficiencias de la vía, lo que obliga a los conductores a disminuir la velocidad y genera congestionamiento, especialmente en los horarios de mayor circulación vehicular.
Panamericana Norte: problemas recurrente
En enero del 2026, durante una sesión de concejo, el regidor Luis González Rosell calificó como reiterado el problema de tránsito que afecta a esa zona de la ciudad y señaló que su origen está en los desbordes de aguas servidas.
Según el concejal, estos episodios ocurren al menos dos veces por semana y nadie asume una solución de fondo. «Sedalib se deslinda argumentando que no es de su competencia. Hay una indolencia total de las autoridades responsables», denunció González Rosell.
Los aniegos, agregó, provienen de una obra de agua y alcantarillado mal ejecutada durante 2018, cuando la gestión municipal estaba a cargo del entonces alcalde Roger Quispe.
La infraestructura, situada en el sector conocido como fundo Larrea, a la altura de la fábrica Nicolini, presenta fallas estructurales que provocan los desbordes recurrentes.


