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Efraín Bueno vuelve a la alcaldía de Huanchaco con una deuda pendiente: el caso Oceanía

El burgomaestre retoma sus funciones tras su fallida candidatura a regidor provincial. Su regreso es la última oportunidad para demostrar que su gestión no está capturada por la indolencia y que los vecinos de San Isidro merecen algo más que promesas.

Efraín Bueno Alva ha vuelto. Después de un mes de licencia para participar en las Elecciones Regionales y Municipales 2026 como candidato a regidor de la Municipalidad Provincial de Trujillo, el alcalde de Huanchaco retomó oficialmente sus funciones el lunes 5 de octubre, según anunció la propia comuna a través de sus redes sociales.

La aventura electoral de Bueno —quien postuló en la lista de Alianza para el Progreso liderada por Mario Reyna— no prosperó. Ahora, de regreso al sillón municipal, tiene por delante pocas semanas de gestión y una agenda cargada de asuntos pendientes. El más urgente, el más visible y el más emblemático de todos, es el caso Oceanía.

Caso Oceanía: el caso que define una gestión

Durante meses, la Municipalidad de Huanchaco ha sido protagonista de una cadena de decisiones que, vistas en conjunto, configuran un patrón de indolencia e irresponsabilidad total.

Otorgó licencia de funcionamiento a un local que genera ruidos molestos, lo fiscalizó a medias, inició un procedimiento sancionador y luego lo archivó. Su argumento: falta de competencia territorial.

La Defensoría del Pueblo intervino de oficio para exigir que la comuna cumpla con su rol. La Ley N.° 32688 confirmó que el local siempre estuvo en Huanchaco. Y aun así, el proceso sigue paralizado y las fiestas continúan.

No se trata de un caso aislado. La Contraloría ha advertido presuntas negligencias en la Unidad de Logística de la comuna, que habrían dejado al municipio en indefensión ante el Tribunal de Contrataciones Públicas, y la funcionaria señalada continúa en el cargo. Los aires de corrupción y falta de sentido que rodean a la gestión no son una percepción vecinal: son hallazgos documentados.

Efraín Bueno: la oportunidad de adecentarse

A Bueno le quedan pocas semanas en el cargo. Suficientes, sin embargo, para hacer lo que hasta ahora no ha hecho: cumplir con la ley.

No requiere estudios adicionales, no necesita esperar un nuevo informe técnico, no depende de la voluntad política de otro funcionario. La Ley N.° 32688 despejó cualquier duda sobre la jurisdicción. La Ordenanza Municipal N.° 003-2024-MDH le permite dictar medidas cautelares, incluida la clausura temporal.

La Defensoría del Pueblo ya sentó posición. Los informes técnicos que acreditan los 85.1 decibeles siguen en el expediente.

Lo único que falta es voluntad. Y esa voluntad se llama Efraín Bueno.

Oceanía, Efraín Bueno

El regreso del alcalde es, en términos políticos, una prueba de fuego. Si su gestión opta por reactivar el proceso sancionador, dictar la clausura temporal mientras se tramita el proceso administrativo sancionador (PAS) y coordinar con la Policía Nacional del Perú para garantizar la ejecución, Bueno podrá decir que, en sus últimas semanas, puso al menos un caso por encima de la conveniencia.

Si, por el contrario, el caso Oceanía se hunde en el archivo, su paso por la alcaldía quedará marcado por la misma pregunta que los vecinos de San Isidro llevan meses haciéndose: ¿para qué sirve una autoridad que no hace respetar la ley?

Huanchaco: un problema de decisiones

La anulación del PAS a cebichería Oceanía no fue un triunfo del derecho. Fue la constatación de que, en Huanchaco, la ley se aplica a medias. Se otorgan licencias sin verificar la jurisdicción, se inician procesos sin asegurar la competencia y se archivan expedientes cuando el costo político se vuelve alto.

Efraín Bueno tiene la oportunidad de romper ese patrón. No necesita grandes gestos ni discursos. Le basta con una resolución, una clausura y la firmeza de decir que, en Huanchaco, la ley se cumple. Los vecinos llevan más de un año esperando que alguien apague la música. Ese alguien debería ser el alcalde que acaba de volver.