InicioFruta frescaFrutero Cultural"Nicolás Yerovi: réquiem para un irreverente", un texto de Ángel Gavidia

«Nicolás Yerovi: réquiem para un irreverente», un texto de Ángel Gavidia

Dudo mucho que Nicolás Yerovi hubiera estado de acuerdo con Paloma, su hija, de comunicar al Ministerio de Cultura del Perú su deceso y, de alguna forma, reclamar el derecho que le asiste de ser homenajeado por su aporte a la sensibilidad humana, a la cultura.

Entiendo, sí, a Paloma y su actitud que es un sólido reclamo de justicia.

Pero, créanme amigos, en el Perú de estos tiempos, no hay mejor homenaje para un combatiente por la verdad y la vida, que el Ministerio de Cultura cierre la puerta a su cadáver. Pero la chuntó el ministro.

Como la flauta, aquella del jumento, sonó, aunque sea por única vez, aunque sea debido a su pusilánime actitud frente a un intelectual que no se amilanó nunca y menos agachó la cabeza ante el poder.

Créanme amigos, en el Perú de estos tiempos, no hay mejor homenaje para un combatiente por la verdad y la vida, que el Ministerio de Cultura cierre la puerta a su cadáver.

Nicolás Yerovi ha debido conocer y estimar a otro irreverente como él, el poeta chileno Nicanor Parra y ha debido estar de acuerdo con ese cáustico verso: «Si me hacen un monumento, me cagarán las palomas».

Y es que hombres construidos con este material saben de homenajes verdaderos, aquellos que la corrosión nunca podrá alcanzarlos. Y no están, precisamente, en la parodia de país que pretenden vendernos los canallas.

Yerovi

Pero termino aquí. Y termino repitiendo esos versos de Vallejo a Pedro Rojas, el mítico combatiente ferroviario de la República española: “Registrándole, muerto, sorprendiéronle/ en su cuerpo, un gran cuerpo/ para el alma del mundo/ y en su chaqueta una cuchara muerta.// (…)// Su cadáver estaba lleno de mundo”. Nada más.

Trujillo, 21 de enero del 2025