El Museo de Arte Moderno (MAM) de Trujillo es un ser vivo el domingo 16 de noviembre, día en el que se recuerda el nacimiento de su fundador, el inmenso Gerardo Chávez.
Se mueve. Palpita. Ríe. Se asombra. Es luz. La alegría del museo se refleja en los cientos de familias que lo recorrieron durante su reapertura. Parecía una feria, tal como deben ser los espacios vinculados con el arte.
Lo conmovedor —reiteramos— es que eran familias enteras. Padres, hijos, niños, jóvenes, novios, amigos recorriendo cada una de las salas.
Ahora viene el gran reto de que el centro continúe abierto, reciba tantas visitas como sea posible y no cierre nunca, tal como le ocurrió en el 2017.
Se mueve. Palpita. Ríe. Se asombra. Es luz. La alegría del museo se refleja en los cientos de familias que lo recorrieron durante su reapertura. Parecía una feria, tal como deben ser los espacios vinculados con el arte.
En medio de la multitud, tomando fotografías, coordinando con voluntarios y ayudando al orden, Gerardo Amador Chávez, director artístico del MAM, dice que se han superado las expectativas.
«(El sábado) en la reinauguración oficial vino mucha gente, incluso, de Lima, hasta el ministro de Cultura, y ahora (domingo), que es el cumpleaños de mi papá, hay mucha gente”, pondera, el también, hijo de Gerardo Chávez.
—¿Habías visto tanta gente en el museo, Gerardo?
—La verdad, no. Tenemos contabilizada, el domingo, a unas dos mil personas. Esto nos llena de amor, orgullo y ganas de seguir trabajando por la cultura del país y, en especial, por esta ciudad.

—Hay esperanza, ¿verdad?
—Sí, hay esperanza de ver que tanta gente disfrute de este espacio, disfrute de este día, disfrute de la obra de Gerardo Chávez y la obra de otros artistas.
Un museo para Trujillo
—Y lo particular es que son muchas familias, ¿verdad?
—Este es un espacio para la familia. Los museos son sitios multigeneracionales que abren muchas posibilidades, principalmente, para la infancia y la juventud porque te abren la mente, abren la manera de pensar las cosas y, creo, que eso es fundamental si queremos hablar de transformación social.
—Una transformación social tan necesaria en un contexto como el que vive Trujillo.
—Definitivamente.
—Necesitamos espacios que contrarresten todo lo malo que hay en la ciudad.
—Esa es nuestra narrativa como museo: ser la nueva cara de Trujillo. Que Trujillo no sea conocido por las extorsiones, la violencia, la corrupción, etcétera; sino por sus valores, su identidad, sus artistas, como Gerardo Chávez. Entonces, por eso es que el museo le hace frente y cuestiona y pone en reflexión lo que realmente somos.
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—Un museo que interpela toda esta realidad que nos agobia.
—Definitivamente.
—Gerardo, ¿qué se viene para el MAM en el corto plazo?
—En realidad, esta es la primera temporada de exposiciones. Por eso es que no hablamos de un museo fijo, sino más bien un museo vivo. Hay salas temporales que van a ir cambiando cada cuatro o cinco meses; la sala principal de la colección va a ir cambiando una vez al año; la sala de Gerardo Chávez sí va a estar permanente todo el tiempo. Y vamos a tener laboratorios, talleres; hay intenciones de trabajar en alianzas con otras instituciones, con otros centros culturales, con la finalidad de abrir talleres para niños, jóvenes y adultos.

—El horario de atención
—De martes a domingo. La entrada es de 20 soles y es una entrada única con el Museo del Juguete. Estudiantes, 15 soles; vecinos de Laredo, 5 soles.
El MAM de Trujillo está ubicado en la avenida Villarreal, jurisdicción de Laredo.


