Después de más de 25 años al frente de la Arquidiócesis de Trujillo, monseñor Miguel Cabrejos presentó su renuncia ante el Papa Francisco en junio de 2023, cumpliendo con el Derecho Canónico, que establece que los obispos deben renunciar al llegar a los 75 años. Finalmente, la Santa Sede anunció la aceptación de su renuncia y designó a monseñor Alfredo Vizcarra Mori como su sucesor.
El legado de monseñor Cabrejos en la Iglesia
Desde que asumió el cargo el 11 de septiembre de 1999, monseñor Cabrejos ha sido una figura clave en la Iglesia peruana y latinoamericana. Su liderazgo trascendió la arquidiócesis de Trujillo, siendo presidente de la Conferencia Episcopal Peruana y del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), organismos desde los cuales promovió la fe, el diálogo y la paz.

En su mensaje de despedida, el arzobispo emérito expresó su gratitud a Dios y a la comunidad de Trujillo por el apoyo brindado durante más de dos décadas de servicio pastoral.
«Quiero testimoniar públicamente mi agradecimiento a Dios por haberme concedido esta gracia y esta gran responsabilidad que asumí con cariño y dedicación durante 25 años y 5 meses. He tenido el honor y la gracia de presidir esta importante y extensa Iglesia particular, que me recibió con tanto cariño y espíritu de fe y comunión eclesiástica», manifestó.

Asimismo, recordó con gratitud a Juan Pablo II, quien lo nombró primero obispo auxiliar de Lima, luego obispo general castrense del Perú y, finalmente, arzobispo de Trujillo. También agradeció a los sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos que lo acompañaron en su misión pastoral.

Monseñor Alfredo Vizcarra Mori asume como nuevo arzobispo de Trujillo
Para suceder a monseñor Cabrejos, el papa Francisco nombró a monseñor Alfredo Vizcarra Mori, quien hasta la fecha se desempeñaba como obispo del Vicariato Apostólico de Jaén.
Vizcarra, jesuita de formación, es reconocido por su labor en la Amazonía peruana, donde ha trabajado en la defensa de los pueblos indígenas y el medioambiente. Su trayectoria pastoral y su compromiso con las comunidades vulnerables lo convierten en un perfil idóneo para continuar la misión de la Iglesia en Trujillo.


