El alcalde provincial de Trujillo, Mario Reyna, afirmó que el concierto por el 205° aniversario de la Independencia de la ciudad —que representó un gasto municipal aproximado de 250 mil soles— constituyó una celebración legítima de la ciudad y no un evento personal, al responder a las críticas públicas sobre el uso de recursos.
«No fue mi cumpleaños. Fue el aniversario de Trujillo», declaró el burgomaestre durante una entrevista en el palacio municipal.
Reyna detalló que el costo total se incrementó debido a un cambio de escenario: el evento, originalmente planeado para la plaza mayor con un modelo de autofinanciamiento a través de un promotor privado, debió trasladarse al Estadio Mansiche tras no autorizarse la venta de cerveza en el espacio público.
«La Municipalidad sí pagó. Inicialmente los costos iban a ser muchos menores… pero como no se dio permiso en la plaza mayor, se cambió», explicó.
Reyna detalló que el costo total se incrementó debido a un cambio de escenario: el evento, originalmente planeado para la plaza mayor con un modelo de autofinanciamiento a través de un promotor privado, debió trasladarse al Estadio Mansiche
El burgomaestre sostuvo que, a pesar del monto, la comuna logró una cartelera de artistas reconocidos a un precio competitivo, que incluyó a Nataly Ramírez, Amaya Hermanos, Armonía 10 y Danile Darcout. «Tremendo espectáculo por esa cantidad», destacó.
En esa línea, Reyna comparó el gasto con el de otras municipalidades distritales. «¿Otras municipalidades no lo hacen? En Victor Larco trajeron a Corazón Serrano. Es más caro, mucho más caro. Y nadie ha dicho nada», señaló al sugerir una crítica selectiva hacia su gestión.

Asimismo, cuestionó el rol de algunos medios de comunicación, a los que acusó de alimentar la polémica por intereses políticos. «Los medios viven de esto, del tire y afloje… Te dan publicidad para que ataquen. Lo lamentable, es que provocan un forado en la conciencia ciudadana», afirmó.
Cerró su intervención recordando que, en gestiones anteriores sin celebraciones masivas, tampoco hubo reconocimiento: «El anteaño pasado no hicimos nada y nadie dijo algo».
Mario Reyna ¿victimización?
La declaración del alcalde Mario Reyna, “No fue mi cumpleaños”, en respuesta a las críticas por el gasto de 250 mil soles en un concierto, trasciende lo anecdótico y es la evidencia del guion defensivo que suelen adoptar las autoridades locales bajo presión.
Más que una simple explicación, su declaración es un ejercicio de reencuadre político: busca desplazar la conversación desde un cuestionamiento técnico sobre el correcto uso de recursos públicos hacia un terreno emocional y de pertenencia: el de la celebración de la ciudad.
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Al afirmar que se conmemoraban “205 años” de Trujillo, Reyna no solo justifica un gasto; intenta santificarlo bajo el manto de la tradición y el amor a la ciudad.
Esta respuesta no es novedosa; es parte de un libreto recurrente en la gestión pública peruana, donde el debate sobre prioridades de gasto suele esfumarse tras discusiones sobre motivaciones políticas.


