El nombre de la trujillana María Isabel Paredes Velásquez se ha convertido en el centro de un nuevo debate sobre méritos, amistades y transparencia en el gobierno de José Jeri. Su ascenso «a toda máquina», en el aparato estatal llama la atención de propios y extraños.
Designada como Directora de la Dirección de Inteligencia Inspectiva de la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil), su trayectoria genera más preguntas que certezas, en un caso que refleja viejas prácticas bajo una nueva administración.
De Trujillo a Lima: una transformación en las redes
En su ciudad natal, antes de su salto a la capital, Paredes se desarrolló en ámbitos alejados de la inspección laboral: trabajó como anfitriona y modelo. Era costumbre verla en eventos sociales y comerciales y en las portadas de revistas.
Por otro lado, sus inicios profesionales en Trujillo estuvieron anclados en el ámbito judicial y gremial. Entre febrero de 2014 y mayo de 2015 se desempeñó como practicante judicial en el Segundo Juzgado Penal Unipersonal de la Corte Superior de Justicia de La Libertad.
Designada como Directora de la Dirección de Inteligencia Inspectiva de la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil), su trayectoria genera más preguntas que certezas, en un caso que refleja viejas prácticas bajo una nueva administración.
Anteriormente, entre enero de 2012 y febrero de 2014, trabajó como asistenta legal en la Unión Regional de Transportistas de La Libertad, un puesto que la vinculó directamente con el sector transporte, ámbito en el que, años después, declararía que su padre desarrollaba sus actividades empresariales.
De allí dio el gran salto laboral a Lima, al Congreso de la República, específicamente a la Oficina Técnica de Enlace con los Gobiernos Regionales y Locales, órgano de apoyo de la mesa directiva.
Luego, solo ascendió y ascendió. Su último puesto en el Poder Legislativo fue Coordinadora Parlamentaria de la Superintendencia Nacional de Registros Públicos (Sunarp).


Su paso por el legislativo estuvo marcado, según investigaciones del medio Epicentro, por una «montaña rusa» de aumentos salariales.
En pocos años, su remuneración habría escalado de aproximadamente 3000 a más de 10 000 soles mensuales.
Su formación académica incluye una maestría en Gestión Pública por la Universidad del Pacífico, donde se especializó en la coordinación y articulación de políticas públicas entre diversas instituciones, aplicando lo que describe como “herramientas innovadoras y estrategias vanguardistas” para impulsar cambios significativos.
Además, ostenta el título de Directora Internacional de Gestión Pública en la Organización Democrática Mundial.
María Isabel Paredes: ¿tiene experiencia?
En su perfil de Linkedin, se presenta como una abogada especializada en diseño y gestión de políticas públicas. Paredes afirma manejar diversas ramas del derecho —administrativo, parlamentario, civil y corporativo— y haber liderado equipos multidisciplinarios enfocados en soluciones regulatorias y gestión de controversias.
De allí dio el gran salto laboral a Lima, al Congreso de la República, específicamente a la Oficina Técnica de Enlace con los Gobiernos Regionales y Locales, órgano de apoyo de la mesa directiva.
Su narrativa profesional enfatiza un compromiso por “emerger como líder de alto valor dentro del ámbito gubernamental”, orientado a influir de manera perdurable en la estructura del Estado.
Este bagaje técnico y discurso de gestión contrasta, sin embargo, con las críticas que cuestionan su idoneidad específica para el área de inteligencia inspectiva laboral, un campo que requiere no solo conocimientos legales, sino también experiencia operativa en fiscalización y supervisión.
Amiga de Jeri
Su perfil público tomó notoriedad no por su hoja de vida técnica, sino por su actividad en redes sociales, donde se evidenció una cercanía virtual con el presidente José Jeri.
Reportes periodísticos han destacado una serie de interacciones, «me gusta» y comentarios mutuos que pintan la imagen de una amistad digital.
Sus críticos señalan que este vínculo habría sido el trampolín decisivo para un cargo para el cual, según sus detractores, no cuenta con la experiencia ni preparación evidente en el complejo campo de la inteligencia e inspección laboral.
Declaraciones juradas
El análisis de sus Declaraciones Juradas de Intereses (DJI), correspondientes a su etapa como asesora congresal entre 2021 y 2022, revela un patrón declarativo constante y familiar.
En todos los formularios, la única información relevante que declara de manera consistente es la referida a su padre, José Teófilo Paredes Castro, a quien identifica como empresario y, en una declaración, como transportista, de la empresa Transportes y Servicios Generales Joselito S.A.C.
Llama la atención, sin embargo, lo que declara —y lo que omite— en la sección de familiares. En varias de sus DJI, Paredes Velásquez afirma ser «hija única de padre y madre» y señala explícitamente que no guarda «vínculo cercano» con sus medios hermanos, por lo que desconoce sus datos exactos, como direcciones o números de DNI.

No obstante, en una declaración correspondiente al cese de 2021, enumera los nombres de cinco medios hermanos, incluido uno fallecido.
Esta discrepancia, aunque podría explicarse por una interpretación estricta del término «vínculo cercano» para efectos declarativos, deja un espacio de ambigüedad sobre la composición familiar declarada.
Lo que se mantiene invariable en sus declaraciones es la ausencia de información sobre participación en empresas, representaciones, cargos directivos o conflictos de interés propios. Su perfil declarativo es, en apariencia, el de una funcionaria cuyos únicos vínculos económicos relevantes son indirectos, a través de su padre.
María Paredes: amistad y sueldos
La designación ha encendido las alarmas de opositores. El excongresista Juan Sheput lo expresó con crudeza: «María Isabel Paredes Velásquez ha pasado de ser una simple auxiliar que ganaba muy bien en el Congreso a ser nombrada como directora de inteligencia inspectiva en SUNAFIL. El mediocre y fantasmal ministro de trabajo lo permite.»
Además, señala un nombre clave en su etapa legislativa: Alejandro Soto, entonces jefe de su oficina y hoy presidente de la Comisión de Presupuesto, quien habría sido «el más entusiasta» con sus aumentos.
En varias de sus DJI, Paredes Velásquez afirma ser «hija única de padre y madre» y señala explícitamente que no guarda «vínculo cercano» con sus medios hermanos,
Soto, quien busca la reelección por APP, arrastra señalamientos pasados por su presunta cercanía a una red de prostitución vinculada al Congreso, aunque nunca fue condenado. Para Sheput, esta red de conexiones ejemplifica «en lo que han convertido el gobierno y el Congreso esta gente».
A toda máquina
El caso de María Isabel Paredes trasciende a la persona y se instala como un símbolo. Plantea interrogantes sobre si la meritocracia ha sido reemplazada por la «amistad-cracia» digital en la administración Jeri.

La designación de María Paredes en un cargo de confianza quedó formalizada mediante la Resolución de Superintendencia N.º 167-2025-SUNAFIL, suscrita por el Superintendente de Sunafil, Edgar Alfonso Vallejos Florian. El trámite se completó en vísperas de Navidad, el 23 de diciembre de 2025.
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Esta práctica cuestiona la efectividad de los controles de idoneidad para cargos técnicos sensibles y reaviva el debate sobre cómo trayectorias personales, con ascensos » a toda máquina» en el Congreso, pueden desembocar en altos puestos del Ejecutivo, sin una explicación pública clara sobre la experiencia que los avala.


