El humor se apagó de golpe. El comediante Manolo Rojas murió de forma repentina a los 63 años, dejando un vacío difícil de llenar en la radio, la televisión y el corazón de miles de peruanos. Su partida no solo sorprendió: golpeó.
La muerte del humorista ocurrió en circunstancias que aún generan conmoción. Según los primeros reportes, el artista se descompensó en la puerta de su vivienda y fue encontrado por su hijo ya tendido en el suelo.

Familiares intentaron auxiliarlo y lo trasladaron a su vehículo con la esperanza de llevarlo a un centro médico, pero ya no presentaba signos vitales.
El hecho ocurrió en el distrito de La Victoria, donde también llegaron colegas y amigos para despedirlo en medio del dolor.
Aunque se manejan versiones preliminares, las autoridades aún investigan las causas exactas del fallecimiento.

Quién fue Manolo Rojas
Detrás del personaje que hacía reír al país estaba Víctor Manuel Rojas Ibáñez, conocido artísticamente como Manolo Rojas, nacido en 1962.
Fue comediante, imitador, actor y una de las voces más reconocibles del humor político en el Perú.
Durante décadas construyó una carrera marcada por la versatilidad: podía pasar de la imitación a la actuación, del escenario a la radio, sin perder su sello.

Manolo Rojas: el humor como trinchera
Su nombre está ligado a uno de los programas más emblemáticos del país, Los Chistosos, donde se convirtió en una de sus figuras centrales desde 2008.
Ahí perfeccionó su talento para la sátira política, interpretando a personajes públicos con un estilo agudo, directo y popular.
También participó en televisión y cine, manteniéndose vigente hasta sus últimos días, incluso formando parte de producciones recientes.

Una carrera que nunca se detuvo
A pesar de problemas de salud como la diabetes, el artista se mantenía activo. Había iniciado rutinas de ejercicio y compartía su proceso físico en redes sociales, decidido a mejorar su calidad de vida.
Nada hacía prever un desenlace tan abrupto.
La noticia provocó una inmediata reacción en el mundo artístico. Figuras como Hernán Vidaurre y Ernesto Pimentel llegaron hasta su vivienda para acompañar a la familia.
El silencio, los abrazos y la incredulidad marcaron las primeras horas de duelo.

El legado de Manolo Rojas
Con más de tres décadas de trayectoria, Manolo Rojas deja un legado construido a punta de esfuerzo, talento y calle.
Fue parte de una generación que convirtió el humor en una forma de leer el país, de criticarlo y, sobre todo, de resistirlo.
Hoy, su voz se apaga.
Pero sus personajes —y sus risas— seguirán vivos en la memoria colectiva.
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