En el mundo del fútbol no solo se recuerdan los goles, las gambetas o las atajadas heroicas. También existen episodios que ensucian el deporte rey, como los escupitajos de jugadores a rivales, un gesto antideportivo que ha generado sanciones, polémicas y rechazo generalizado.
Luis Suárez y el último escándalo en la Leagues Cup
El más reciente protagonista fue Luis Suárez, delantero del Inter Miami, quien fue captado escupiendo a Gene Ramírez, de Seattle Sounders, tras la bronca generada en la final de la Leagues Cup. Un hecho que revive el debate sobre la disciplina y el respeto dentro del campo.

Casos emblemáticos que marcaron época
Robben vs. Sagna (Arsenal-Bayern): el holandés ayudó a levantar al francés… pero antes dejó caer saliva en su espalda.

Samuel Eto’o (Barcelona-Athletic, 2006): el camerunés escupió directamente a Unai Expósito.

Leo Messi (Barcelona-Málaga, 2008): el argentino, habitualmente víctima, perdió la paciencia y escupió a Duda en La Rosaleda.

Diego Costa y Amaya (Atlético-Betis): el defensa reaccionó a las provocaciones y terminó escupiendo al hispano-brasileño.

Francesco Totti (Eurocopa 2004): la leyenda italiana fue sancionada con tres partidos por escupir a Christian Poulsen.

Chilavert vs. Roberto Carlos (Brasil-Paraguay, 2001): el paraguayo respondió con un escupitajo a un insulto del brasileño.

Carlos Zambrano (St. Pauli-Fortuna Düsseldorf): el peruano escupió la camiseta de Sascha Rösler.

Frank Rijkaard (Mundial 1990): el holandés escupió a Rudi Völler en un recordado choque contra Alemania.

Alexander Frei (Eurocopa 2004): escupió al inglés Steven Gerrard y recibió tres fechas de suspensión.

Javier Pinola (Bundesliga 2011): el defensor argentino escupió a Schweinsteiger.

Douglas Costa (Juventus-Sassuolo, 2018): sancionado con cuatro partidos por escupir a un rival.

Paolo Guerrero (Perú vs. Ecuador, 2010): enojado con los insultos, escupió a un hincha en el Monumental de Ate.
Un gesto condenado pero recurrente
Cada uno de estos episodios confirma que los escupitajos en el fútbol no son simples “provocaciones”, sino conductas antideportivas que deben ser sancionadas con dureza. Pese a las repetidas campañas de fair play, aún aparecen casos que empañan la pasión del deporte más popular del mundo.

