InicioFruta selectaArticulistasLos derechos humanos y el marxismo, por Carlos Talledo Manrique

Los derechos humanos y el marxismo, por Carlos Talledo Manrique

El plan totalitario del comunismo o del moderno socialismo del siglo XXI solo puede aplicarse coactando libertades políticas, económicas e individuales y todo ello es lo que ponemos en riesgo en las futuras elecciones.

Todo pensamiento, doctrina, ideología, estructura política o discurso de corte socialista, tiene un fundamento o base en las teorías marxistas y/o leninistas y su base programática se encuentra fundamentada en el pensamiento comunista que tanto daño social y muertes han causado a nivel global.

Cabe, por lo tanto, en esta ocasión, analizar cómo entiende el marxismo a los derechos humanos, que supuestamente, tanto defiende.

Lo que sostiene el marxismo

En su libro La Sagrada Familia, Marx nos dice que «El reconocimiento de los Derechos del Hombre por parte del Estado moderno no tiene otra significación que el reconocimiento de la esclavitud del Estado antiguo«, esto en alusión a los derechos humanos individuales.

Por ello más adelante nos dice «(…) solo cuando el hombre reconozca y organice como fuerzas sociales sus propias fuerzas y por eso no se separe más la fuerza social, entonces se cumplirá la emancipación humana”.

Concluye este apartado diciendo «por lo que al derecho se refiere, nosotros hemos puesto de relieve, entre muchos otros, la contraposición entre el comunismo y el derecho, tanto el político como el privado, y bajo la forma más general de todas, el derecho humano”.

Marx repite estos pensamientos a lo largo de su obra, desconociendo la capacidad del individuo a gozar de derechos, ya que, su desarrollo o emancipación solo se logrará siendo parte de un colectivo. Por ello, el derecho a la libertad, la igualdad ante la ley, la propiedad privada y la vida misma nos son relevantes si no se complementan con el colectivo. Los repele, los aborrece, los debe destruir.

Para Marx, el verdadero hombre es el social, el hombre social, hablar de la dignidad de la persona humana es un juego de palabras, como ha hecho la revolución burguesa con la Declaración de los derechos del hombre y el ciudadano.

En realidad, el hombre y el ciudadano existen solamente cuando cesa el dualismo entre vida privada y vida social. El hombre individual debe ser integrado en el hombre social, sólo entonces la emancipación será un hecho real y la religión, ese juego interior, no tendrá sentido.

Por lo tanto, este hombre genérico, que se confunde en la sociedad, no puede ser titular de derechos subjetivos y menos aún de derechos subjetivos suprapositivos: los derechos del hombre o derechos humanos sin incompatibles con cualquier teoría que fundamente sus principios en el marxismo.

En ese sentido, o aceptamos los principios marxistas y renunciamos incondicionalmente a postular la existencia y fundamento de los derechos humanos, o, por el contrario, aceptamos la existencia de estos derechos y renunciamos, consecuentemente, a todas aquellas premisas sobre las cuales pretendió Marx sentar las bases de su paradojal paraíso sin clases, sin Estado y sin derechos.

Siguiendo la misma línea entendemos el porqué el comunismo no cree en la democracia, se sirve de ella para sus fines, como así lo definió Mao. El plan totalitario del comunismo o del moderno socialismo del siglo XXI solo puede aplicarse coactando libertades políticas, económicas e individuales y todo ello es lo que ponemos en riesgo en las futuras elecciones.

Carlos Talledo Manrique

Abogado constitucionalista

Más noticias: