La noche del 13 de marzo dejó al descubierto, una vez más, la fragilidad de la infraestructura pluvial de Trujillo. Una precipitación de moderada a fuerte intensidad convirtió principales avenidas en caudalosos ríos y aniegos, generando un caos vehicular que se prolongó por horas y evidenció la falta de cultura vial en la ciudad.
El colapso del sistema de drenaje. La lluvia, que cayó con fuerza en horas de la noche, superó con creces la capacidad de absorción del suelo y del viejo sistema de alcantarillado.
A las 2.20 de la mañana el Centro de Operaciones de Emergencia Provincial (COEP) de Trujillo informó de la presencia de precipitaciones dispersas y localizadas de moderada intensidad en algunos distritos de la provincia de Trujillo.
«En estos momentos se registra un cálculo de 4.00 mm de lluvia en la Provincia de Trujillo de acuerdo al aviso vigente 083-2026 del Senamhi por lluvias en la sierra y costa norte, se esperan precipitaciones localizadas por trasvase», señaló por sus redes sociales.
Trujillo: calles inundadas
Como es común en estos eventos, la avenida Mansiche y Jesús de Nazareth —especialmente el frontis de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Trujillo (UNT)— se convirtieron en puntos críticos.
En cuestión de minutos, enormes charcos y lagunas de agua cortaron el paso peatonal y obligaron a los vehículos a circular a paso de hombre, arriesgándose a quedar varados.

Alto Trujillo también sufrió las inclemencias. A través de sus redes sociales, la Municipalidad Provincial de Trujillo informó que en el sector Alto Trujillo también se reportaron serias afectaciones, con la formación de grandes charcos y pequeños riachuelos que dificultaron el tránsito peatonal y vehicular en varias de sus vías.
Wichanzao: grito de auxilio de un sector olvidado
Si bien la lluvia cesó durante la madrugada, la verdadera magnitud de la emergencia se reveló con las primeras luces del jueves.
El sector Wichanzao amaneció inundado, con calles convertidas en un lodazal. «La lluvia ha sido persistente, pero no tan fuerte», declaró el periodista Hernán Flores Rodríguez, morador de este sector.
La emergencia puso en evidencia otra grave carencia: varios semáforos de la ciudad dejaron de funcionar, probablemente por cortes eléctricos o fallas en los sistemas semafóricos, lo que agravó los congestionamientos.
Es importante recordar que Wichanzao es un sector especialmente sensible frente a las lluvias. Cada vez que se registra una precipitación de moderada a fuerte intensidad, se activan la quebrada —bautizada por Los Ángeles— cuyo torrente de agua, lodo y piedras desciende con fuerza e inunda todo el sector.
Este fenómeno, lejos de ser una sorpresa, se ha convertido en un drama recurrente que los pobladores están obligados a soportar sin que hasta la fecha se implemente una solución definitiva.
Respuesta municipal y puntos ciegos. Personal del la Municipalidad Provincial de Trujillo se desplegó rápidamente en las zonas más afectadas para iniciar las labores de limpieza y succión del agua acumulada, en un intento por restablecer la transitabilidad. Tal es el caso d la urbanización La Perla:
Sin embargo, la emergencia puso en evidencia otra grave carencia: varios semáforos de la ciudad dejaron de funcionar, probablemente por cortes eléctricos o fallas en los sistemas semafóricos, lo que agravó los congestionamientos y convirtió las intersecciones en un desafío de destreza y paciencia para los conductores.
Irresponsabilidad al volante. Mientras la mayoría de conductores intentaba sortear los obstáculos con cuidado, se reportaron múltiples casos de irresponsabilidad vial.

Algunos choferes, al mando de vehículos mayores y menores, eran vistos manejando a toda velocidad sobre los enormes pozos de agua.
Esta peligrosa acción no solo generaba olas que afectaban a otros transportistas —que terminaban con el agua filtrándose en sus motores o parabrisas—, sino que también rociaba a los peatones que, contra su voluntad, intentaban refugiarse en los estrechos espacios secos de las veredas.


