«Lima la horrible». Bajo el peso de la frase que Sebastián Salazar Bondy inmortalizó en 1964, el centro de Lima se erige hoy como un vivo contradiscurso: aquí, donde el Perú profundo se reconcilia con su capital, los olores de anticuchos y picarones se mezclan con el rumor de quechua y de las otras lenguas que nos presentan como una nación diversa.
Esta galería fotográfica captura cómo el corazón de Lima —lejos de aquella «horrible» ciudad colonial descrita por el intelectual— late como el gran punto de encuentro donde migrantes de todas las regiones reinventan diariamente la identidad limeña.
Entre casonas virreinales y puestos de comida, se teje otra narrativa: la de una Lima que, pese a sus contradicciones, celebra su diversidad.




















