En menos de una semana, La Libertad registra dos atentados con explosivos contra colegios en Ascope y Pacasmayo, donde delincuentes exigen cupos por obras de construcción y mantenimiento de ambientes educativos, situación que genera pánico entre padres y vecinos.
La Policía Nacional investiga ambos casos como presunta extorsión, en medio de la declaratoria de estado de emergencia por la ola de inseguridad ciudadana que afecta a la región.
Atentado en Ascope: explosión en colegio Jesús el Nazareno
El martes 13 de enero alrededor de las 23:00 horas, un artefacto explosivo casero detonó en la parte posterior del colegio Jesús el Nazareno en Ascope, cerca del mercado y la puerta trasera.

No hubo heridos, pero el estallido alarmó a la comunidad y dañó la infraestructura. Presuntos extorsionadores buscan un cupo por trabajos de mejoramiento en el plantel, según fuentes locales. La PNP acordonó la zona e inició pesquisas, mientras los padres exigen mayor seguridad policial ante la inacción percibida.

Atentado en Pacasmayo: ataque a I.E. José Andrés Rázuri
Días antes, el viernes 9 de enero, criminales detonaron un explosivo en la Institución Educativa José Andrés Rázuri en Pacasmayo, también ligado a demandas de cupos por obras en el colegio. El incidente, similar en modus operandi, intensificó la preocupación de la población y demandó la intervención urgente de Fiscalía y Policía para identificar autores y prevenir más ataques.
El jefe de la Policía en Pacasmayo, coronel Carlos Vásquez Ramírez, informó sobre la captura de tres presuntos integrantes de la banda La Familia del Valle, quienes habrían lanzado la bomba molotov en el patio del colegio y dejado una carta extorsiva.

Los detenidos fueron identificados como Luís Antero Chuan Bustamante (22), Chato Chuan, quien sería el que lanzó el explosivo; Esvi Eduardo Chuquiviguel Casanova (29), alias Koki; y Ulises Noe Chuquiviguel Casanova (21), quien responde al alias de Chino.
A los intervenidos se les halló en posesión de cuatro cartuchos para arma de fuego calibre 8 SPL, de marcas PMC y Winchester y dos celulares que serían clave para determinar su participación en el acto extorsivo.



