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Con la extorsión hasta el cuello: «Una organización criminal no te garantiza seguridad, sino miedo», plantea Julio Corcuera

El trujillano, especializado en el crimen organizado, presenta su libro 'Extorsión, el negocio del miedo', una pieza fundamental para entender qué está pasando en el Perú y qué está en juego.

Julio Corcuera Portugal conoce el porvenir de la extorsión porque nació en él. El especialista en criminalidad vivió hasta su juventud en el distrito de El Porvenir, la cuna de los Pulpos, la banda que ha internacionalizado el negocio del miedo made in Perú.  

Estudió Derecho en la Universidad Nacional de Trujillo y luego se especializó en el conocimiento del crimen organizado; fue viceministro del Ministerio del Interior.

Ha publicado Extorsión, el negocio del miedo (Penguin Random House, 2026), una obra que explica cómo funciona este modelo criminal desde su economía, jerarquías, métodos digitales y la cultura que la sostiene.

BuenaPepa conversó con Corcuera. Durante la charla una idea fuerza resonó: la extorsión, esa actividad criminal que nació en Trujillo, no ofrece seguridad, sino miedo.

—El Perú nombró a un nuevo presidente de la República, el noveno en 10 años. Usted desarrolla en su libro una idea inquietante: los líderes de las bandas delincuenciales tienen más vigencia y resiliencia que nuestra clase política.
—Sí, es una pena, pero es un hecho concreto, efectivo y tangible. En el libro cito, por ejemplo, el caso de Erick Moreno Hernández, alias el Monstruo, líder de Los Injertos del Cono Norte. Si aceptamos que él ha liderado esa banda desde marzo del 2020 a setiembre del 2025, entonces ha visto pasar 6 presidentes, 16 presidentes de Consejo de Ministros, 12 comandantes generales de la Policía y 24 ministros del Interior. Así, un líder criminal peruano termina teniendo más estabilidad en su cargo que las máximas autoridades encargadas de la seguridad y la gobernabilidad del país.

Antes los criminales se escondían. Hoy tienen TikTok, Instagram. Estamos en una especie de crimen mainstream, (tendencia) donde más bien el delincuente se muestra. El Monstruo —Erick Moreno— hacía tiktok; el Jorobado (Adam Lucano Cotrina) tiene LinkedIn.

—Y en Trujillo el panorama es más agudo porque los líderes criminales se mantienen mucho más tiempo, generación tras generación, incluso.
—Sin duda, su autoridad, su vigencia y, además, la historia que se crea alrededor de ellos. Acá en Trujillo, la preocupación tiene ribetes más complejos. En colegios y en algunos espacios he encontrado casos de jóvenes y adolescentes que juegan a ser parte de estas organizaciones criminales. Es decir, se ha naturalizado cierto proceso colectivo de una sociedad que convive con la violencia y el miedo, y lo digo porque en este momento un dinamitazo ya no es noticia, la muerte de una persona, como consecuencia de la violencia, tampoco es noticia. Entonces, nos hemos acostumbrado a que eso es lo normal y eso no es ni normal ni razón para acostumbrarse. Habría que preguntarnos, también, qué ocurre en la ciudad para que una persona conocida por sus cuestionamientos en su relación con la seguridad como Gerald Oropeza (procesado por tráfico de drogas) sea recibido como un rockstar. Eso no habla del señor Oropeza, sino de cómo la comunidad reconfigura, resignifica personajes como héroes.

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—La delincuencia vista como una condición aspiracional.
—Sí. Acá hay algo importante: las redes sociales han alterado las dinámicas de interacción. Antes los criminales se escondían. Hoy tienen TikTok, Instagram. Estamos en una especie de crimen mainstream, (tendencia) donde más bien el delincuente se muestra. El Monstruo —Erick Moreno— hacía tiktok; el Jorobado (Adam Lucano Cotrina) tiene LinkedIn. Las organizaciones criminales,  además de estíqueres, cuentan con páginas en Instagram, en TikTok, en Facebook.

—Hay una cifra que usted estima sobre las cuentas de TikTok vinculadas con los Pulpos.
—Son 30.

—Incluso, algunos venden ropa, merchandising de los criminales.
—Venden hasta saludos. Ahora, esas cuentas no tienen que ser de los Pulpos necesariamente; pero que una persona esté dispuesta a pagar 100 soles para que le manden saludos significa que algún nivel de legitimidad tiene la banda. Entonces, estamos hablando de cierta modelación de la sociedad y su relación con el crimen, la violencia y el caos.

El evento se realizó en la plaza de armas de Trujillo a las 12:00 p.m. y comenzó con la bienvenida de la Tercera Región Policial de La Libertad al gobernador César Acuña Peralta, quien estuvo acompañado de los alcaldes distritales de La Esperanza, El Porvenir y el gerente municipal de Florencia de Mora.
La Poliía es el problema o la solución de la extorsión en el Perú.

—Otra vez el tema, aspiracional. Personas que buscan el éxito o progreso a través de estas prácticas.
—Cuando se habla de la anomia (carencia de ley) no se ha planteado de manera adecuada el tema. De esta teoría se suele referir a partir del planteamiento de Emilio Durkheim: en la sociedad sin normas, el caos gobierna. Sin embargo, Robert Merton desarrolla la teoría de la anomia desde un enfoque muy interesante: mirar las sociedades desde los medios y los fines. Todo el mundo tiene por fin una vida exitosa, cómoda; sin embargo, no todos tienen los medios. Entonces, hay quienes van a querer los fines y van a lograrlos por medios lícitos; pero hay quienes van a querer los fines y van a encontrar en el ilícito o en aquello reñido con la ley el medio que alcanzarlos. Por eso Merton decía «eso es anomia»: la persona consigue los fines a través de medios que no son los válidos.

—Y esas personas forman redes, grupos.
—Cuando estas personas anómicas se agrupan, decía Albert K. Cohen, estamos hablando de subculturas criminales, las cuales forman jerga, costumbres, escuela, es decir, crean valor. Por ejemplo, ¿por qué una persona de estos grupos hace cosas que, criminalmente hablando que no le traen un sol de beneficio, pero que sí le dan significación o importancia? Regalar juguetes en Navidad, por ejemplo. Otro caso: en la guarida de una persona acusada de sicario se le encontró un poema de su vida de bandido. ¿Por qué escribir un poema? No está postulando a los juegos florales. Lo hace porque el arte se expresa. La cultura es fuerte y vive en sí misma. Y en Trujillo la cultura del miedo y del crimen viene desarrollándose.

Criminales que no solo te piden un cupo; sino que, a sangre y fuego, te obligan a que contrates sus empresas. Entonces, eso es una especie de capitalismo criminal y una teoría del reemplazo

—El crimen ocupándolo todo.
—Otro ejemplo más concreto. Si usted y yo salimos a la calle, encontramos que los  estíqueres de las bandas tienen formas de panteras, jaguares, tienen colores, símbolos, tienen representaciones de la cruz, las cuales son dignas de estudio desde la semiótica criminal.

—La música, también.
—Por supuesto. Usted escucha canciones que reivindican esta forma de vivir.

El crimen como aprendizaje

—La criminalidad que azota a Lima ya se ha vivido a plenitud en Trujillo. La criminalidad de Trujillo se vivió en Medellín (Colombia) y México. ¿Por qué no hemos aprovechado de esas experiencias para mitigar el impacto de la delincuencia?
—Los actores criminales sí han aprendido. Hay ciertos métodos que le atribuyo a la colaboración de la criminalidad extranjera. Pero lo que yo creo es que las zonas que hemos mencionado —México o algunas de Colombia— no han logrado contener su problema, por el contrario, se ha multiplicado y hemos pasado a un proceso de aprendizaje de actores criminales que son ahora empresarios del crimen. ¿Qué cosa quiero decir? Criminales que no solo te piden un cupo; sino que, a sangre y fuego, te obligan a que contrates sus empresas. Entonces, eso es una especie de capitalismo criminal y una teoría del reemplazo: la oferta y la demanda por la violencia y la amenaza. Ya no es la mano invisible del mercado la que regula la competencia, sino la mano del crimen organizado.

—¿Por qué Trujillo fue el escenario ideal para el nacimiento y desarrollo de la extorsión?
—Hay varias razones que ayudan a comprender el fenómeno. Un primer aspecto es que en el sur del Perú hubo pandillas, como en Trujillo; pero Sendero Luminoso las acabó. En el norte no ha habido nada equivalente, así que las pandillas se desarrollaron y se convirtieron en actores criminales. Otro segundo elemento es que aquí ha habido un excedente económico y un sistema desigualdad que provocó la aparición de actores y  escenarios para que las bandas delictivas terminen sofisticándose. Recordemos que un actor criminal de hace 20 años para robar tenía que cogotearte. Hoy día el cogotero es prehistoria. Nadie te cogotea porque cualquiera tiene un arma. Hoy es más fácil comprar un arma que hace 20 o 30 años. Luego, antes un actor criminal a los 30 o 40 años se retiraba porque perdía fuerza física. A los 40 años ya no podía correr para asaltar bancos. Pero con la aparición de los celulares, los líderes de organizaciones criminales ya no tienen que hacer ellos mismos su tarea, sino que la tercerizan.

—Son atemporales
—Exacto. En esa tercerización, el sicario adolescente, el infractor, el joven ocupa un rol clave. Entonces, eso ha provocado que el crimen mute, se readapte.

Julio Corcuera Portugal, Extorsión

—Las bombas están de ‘moda’ en Trujillo. La criminalidad dio un salto en su ataque a la sociedad, pero de a pocos, este tipo de atentados se normalizan. ¿Hacia dónde vamos?
—Una bomba ya no es noticia. El desarrollo de la violencia termina siempre poniendo en peligro la viabilidad del Estado peruano y su gobernabilidad. ¿Por qué? Porque el control criminal no solo afecta el crimen y le arrebata mercado al sector empresarial; sino que, también, interviene en la campaña política. Tiene la capacidad de amenazar candidatos, de determinar quién hace campaña, de facilitar campañas o inducir el voto.

—Participa como chaleco, chantajeador o saboteador
—Alteran las bases mismas de la democracia. Estamos frente a las elecciones con mayor violencia criminal de toda la historia republicana.

—Supero de grande la época del terrorismo.
—Ha sucedido lo mismo que con el terrorismo. Mientras la extorsión no pasaba en Lima, el Perú no se preocupaba. Cuando pasaba en Trujillo no había interés. Pero, ojo, cuando llegó a Trujillo ya venía ocurriendo en El Porvenir.

A la Policía se la respeta

¿Qué papel cumple la Policía en este grave problema?
—La Policía es la institución que debe defendernos. No obstante, su legitimidad ha sido impactada negativamente por una serie de razones.

—Se le apunta al político porque tiene gran responsabilidad, pero si el crimen ha avanzado tanto, es porque la Policía, como institución, se lo ha permitido, ¿verdad?
—Hay malos policías que han colaborado con estas organizaciones, pero hay una relación con la política porque la modelación de la Policía, la forma que se desarrolla, es un acto político. El que tenga recursos o no tenga recursos es un acto político. Por ejemplo, yo tuve el honor de estudiar en la universidad pública; cuando ingresé pagué 400 soles por matrícula; pero quien quería ser suboficial de la Policía, en ese tiempo, debía pagar 6000 soles; luego, 10 000 soles y hoy, 15 000 soles. Con esas condiciones, se han encontrado casos de suboficiales que fueron patrocinados por malos elementos. ¿Por qué digo esto? Porque es un acto político el recurso que le das a la institución, y ahí es importante apoyar a la Policía.

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—La mirada hacia la Policía debería ser más rigurosa. Los viejos policías hablan de la pérdida de la mística en la institución.
—Hay una pérdida de la mística en una serie de profesiones. Antes decir ‘catedrático’ tenía una significación que hoy no existe. Hoy si alguien te dice que es parlamentario, yo no sé si se siente orgulloso o insultado. Eso ha pasado en todos los ámbitos, la Policía no es ajena. Lo pongo solo en contexto. Las claves en que pensamos la seguridad, siendo la Policía importante, debe ir más allá de la Policía. Me explico. El problema de la extorsión se emparenta con los chips que dependen de las teleoperadoras. El cupo se pide en Yape o Plin que dependen del sistema bancario. El tema de las armas, explosivos que revientan en la ciudad depende de la Sucamec (Superintendencia Nacional de Control de Servicios de Seguridad, Armas, Municiones y Explosivos de Uso Civil) y de las empresas privadas que venden ese tipo de productos. Las armas Pietro Beretta, Glock y demás no son hechizas, vienen de importaciones. Lo que quiero decir es, a veces, ocurre que la Policía puede servir como un chivo expiatorio. Ciertamente, hay un problema; pero la criminalidad no comienza ni se agota con la Policía.

—El poder Judicial, también, es un problema.
—Voy a dar un ejemplo concreto. Entre el 2020 y el 2025 llegaron 85 000 denuncias a la Policía por extorsión. Entre el 2020 y el 2025 a la fiscalía se presentaron 82 000 denuncias. Pero en sentencias apenas 1047, o sea, 1.7 %. Es decir, 98 % quedaron afuera o en la impunidad. Eso habla de un sistema que ha colapsado, que no funciona. Vuelvo a decir, la Policía tiene responsabilidad, no niego eso; pero se debe mirar un poquito más adelante.

—La extorsión es un negocio rentable y de bajo riesgo, explica, usted, en su libro.
—En este momento una persona x podría conseguir tres chips en Tácora, buscarse el número de algunos conocidos o pasearse por algún lugar y ver el número de un médico, una tienda, un delivery... les manda un mensaje a 50 personas: «Soy Jack el destripador, me tienes que pagar tanto». Si le contestan dos, ha ganado. En cambio, el ladrón de celular tiene que correr, tiene que exponerse. El cogotero tiene que enfrentarse. Eso sí es riesgoso; la extorsión, no.

—Hay un guiño al dilema hamletiano en su libro: ¿pagar o no pagar la extorsión?
—Pagar o no pagar, ese es el dilema. Una persona que recibe el mensaje y que ve noticias, que sabe que han matado a tal, que vive en una sociedad del miedo se encuentra en ese dilema. El libro se inspira en la obra de Diego Gambetta La mafia siciliana y el negocio de la protección. Su tesis es que cuando se le paga a la cosa nostra nadie se mete contigo. Así era la extorsión en Trujillo. Le pagabas a un actor criminal como Negrasho —ya fallecido— y nadie se metía contigo, porque él te protegía. Hoy, le pagas a una organización criminal que no te garantiza seguridad.

—Te garantiza solo que ellos no se meterán contigo.
—Por eso te extorsiona una segunda, una tercera organización. Ya no hay protección, hay puro miedo. Los transportistas en Lima pagan en el cono norte a una banda; pero en el cono este le pagan a otra. Lo único garantizado es el miedo, no la protección.

Sobre el autor: Julio Corcuera Portugal

Abogado y especialista en crimen organizado con amplia trayectoria en el sector público y organismos internacionales. Se ha desempeñado como viceministro de Seguridad Pública en el Ministerio del Interior del Perú y ha representado al país en foros internacionales. Fue coordinador del Programa Global de Ciberdelito para Perú y Ecuador en la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (UNODC), así como coordinador del Programa de Seguridad Humana de Naciones Unidas y jefe del Observatorio Peruano de Drogas – Devida.

En el ámbito académico, es doctorando en Humanidades con mención en Cultura por la Universidad de Piura (UDEP) y magíster en Ciencia Política con mención en Relaciones Internacionales por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Se ha especializado en Políticas Cibernéticas (2022) y en Estrategia y Políticas de Defensa (2018) por la Universidad Nacional de Defensa de los Estados Unidos (NDU) .

Es autor de diversas publicaciones sobre violencia, crimen y narcotráfico en Perú, España y México. Ejerce como docente de criminología en la Universidad de Lima y como profesor del curso de Crimen Organizado en la Escuela de Posgrado de la Policía Nacional del Perú. Actualmente se desempeña como Gerente General de GPS Agencia.

César Clavijo Arraiza
César Clavijo Arraiza
Nació en un desierto frente al mar, donde solo crecen árboles de algarrobos. Dice que le gustan todas las frutas, pero en los últimos meses se ha decantado por el pepino, de origen andino; pero con una mala fama: se cree que si se consume después de beber licor puede causar la muerte. Periodista, escritor, docente, padre y esposo. Es torpe con la pelota, pero ama jugar fútbol. En el 2018 publicó "Tercera persona"; en el 2023, "No todo se queda en la cancha". Terminó un doctorado en comunicaciones.