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Así fue la captura del Jorobado Deivi en Argentina: los cambios físicos que no pudieron librarlo de la Policía

Deivi era el brazo armado de Jhonsson Pulpo. Para burlar a la PNP y la Interpol cambió completamente su aspecto físico. Aunque un detalle terminó por identificarlo.

Durante meses, los agentes de inteligencia de Argentina y Perú siguieron una pista frágil, casi absurda: unas orejas. Ese detalle anatómico —insignificante para cualquiera— terminó delatando a uno de los hombre más buscado del norte peruano: Deivi Yerson Tarazona Sánchez, alias Jorobado Deivi, cabecilla de la organización criminal Los Compadres y presunto brazo armado de los Pulpos en Trujillo, responsable de ordenar atentados con explosivos y asesinatos selectivos.

Lo encontraron en Recoleta, uno de los barrios más exclusivos de Buenos Aires, Argentina, donde vivía como un vecino más, prolijo, silencioso, irreconocible. O casi. Porque Deivi había cambiado casi todo de su apariencia. Menos las orejas.

Deivi Yerson Tarazona Sánchez, alias Jorobado Deivi, fue detenido en Argentina.

Jorobado Deivi: la transformación que no logró borrarlo

La Policía Federal Argentina (PFA) confirmó que el Jorobado Deivi se sometió en los últimos meses a un proceso de transformación física agresivo: bajó de peso, modificó su postura, se limpió el rostro, se dejó el cabello corto y perfectamente alineado y hasta tenía preparada una nueva identidad.

El objetivo era simple: evitar que la Policía peruana —y la Interpol— pudieran rastrearlo.

El operativo que lo arrinconó en Retiro

La Policía Federal Argentina ya lo tenía cercado desde hacía semanas. Sabían que se movía entre Recoleta y Retiro, dos zonas exclusivas de Buenos Aires, que no usaba el celular más que unos segundos, que compraba comida preparada y que pagaba en efectivo para no dejar rastros bancarios.

Pero el quiebre ocurrió cuando los agentes identificaron un patrón de movimientos repetidos. Cada dos días, Deivi caminaba hasta la terminal de Retiro, donde realizaba pequeñas compras y regresaba en taxi.

El 20 de noviembre, cerca del mediodía, los equipos tácticos ejecutaron la orden de captura internacional. En los videos difundidos, se ve a Deivi sorprendido, sin oponer resistencia, vestido como un turista latino más.

Del terror en Trujillo a la caída en Buenos Aires

Para la justicia peruana, Jorobado Deivi no es un delincuente cualquiera.

En Argentina se movía como un fantasma. Vivía en departamentos alquilados de corta estadía y acumulaba efectivo. Se cree que coordinaba operaciones para expandir las actividades de la red criminal, aprovechando la estructura migratoria y los corredores de narcotráfico activos en Buenos Aires, Rosario y Córdoba.

Para las autoridades argentinas, su captura expuso algo más grave: una red criminal peruana plenamente instalada y operando desde su territorio.

Tras su arresto, el Ministerio de Seguridad argentino emitió un comunicado contundente: «Era uno de los líderes de las organizaciones delictivas más peligrosas del Perú. Su captura desarticula un brazo operativo activo en Argentina”.

El Ministerio del Interior justicia peruana ya ha iniciado los trámites de extradición. En Trujillo, donde su nombre ha sido sinónimo de terror, la noticia corrió rápido. Muchos recordaron las detonaciones que él y su red habrían ordenado; otros lo conectaron con la escalada de extorsiones que azota la región.

Lo que deja su captura es una evidencia irrefutable, y es que los criminales migran, se esconden, se transforman… pero siempre dejan un rastro.

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