InicioFruta frescaFrutero DeportivoFelipe Vizeu: el delantero más suertudo del mundo

Felipe Vizeu: el delantero más suertudo del mundo

No importa que tan mal juegue, el futbolista de Sporting Cristal siempre será titular.

“Se juega como se entrena”. Es una máxima del fútbol de autoría incierta, tan huérfana de dueño como Sporting Cristal lo está de un delantero que cumpla con el mandato elemental del oficio: anotar goles.

¿Cómo entrena Felipe Vizeu? ¿Qué habilidad, destreza o cualidad reserva solo para las prácticas? ¿Cuántos goles marca a puertas cerradas? ¿Qué ve en él el técnico Paulo Autuori?

“El gol es el orgasmo del fútbol. Como el orgasmo, el gol es cada vez menos frecuente en la vida moderna”, escribió el uruguayo Eduardo Galeano. Así permanece el ataque del club rimense: inapetente, disfuncional, inhibido. Anorgásmico. 

Y es un mal atrofiado. Su presente en el torneo local —lejos de los primeros puestos— y sus pasmos en la Libertadores —frente a equipos de menor rendimiento— se explican por la enfermedad en su delantera.

Paulo Autuori sabe más de fútbol que cualquiera. Algo ve en Vizeu, algo imperceptible para el resto de mortales. «Lo esencial es invisible a los ojos», le dijo el zorro al Principito. Sin embargo, el fútbol es una práctica concreta y tangible.

El desempeño de Vizeu no está en sintonía con un equipo que quiere ser campeón y engrandecer su nombre en torneos internacionales.

Llegó en agosto de 2025, con 28 años, a Sporting Cristal. Pertenece a esa estirpe de futbolistas brasileños que debutan en un club grande —Flamengo—, emigran a Europa —Udinese de Italia—, regresan a su país a equipos de menor categoría y encuentran en ligas como la peruana la tierra prometida para intentar revivir. Pero Vizeu es raro. 

Nació el 12 de marzo de 1997. Ese miércoles, día de Mercurio —dios mensajero, de los viajes y el comercio; pero, también, de la astucia y los ladrones—, quizás marcó su destino. Vizeu ganó una medalla olímpica en Río 2016 sin ser parte de la delegación oficial. Fue inscrito como reserva: si alguien de la nómina principal se lesionaba, él se incorporaba al equipo.

Vizeu y Autuori

Puede que no estén en contacto permanente con el balón durante un partido, pero, llueva o truene, el delantero debe marcar goles. El análisis futbolístico enumera cinco cualidades de un buen atacante: fuerza física, posicionamiento, paciencia, confianza y buen primer toque. Si hacemos una lista de cotejo, el brasileño debe en todas.

Paulo Autuori sabe más de fútbol que cualquiera. Algo ve en Vizeu, algo imperceptible para el resto de mortales. «Lo esencial es invisible a los ojos», le dijo el zorro al Principito. Sin embargo, el fútbol es una práctica concreta y tangible, donde lo primordial es ganar jugando bien, y para ello se necesitan profesionales con alto rendimiento.

Felipe Vizeu

Autuori le profesa una fe abrumadora a su compatriota. Vizeu es el delantero más suertudo del mundo porque ha tenido más oportunidades que la mayoría.

Si la lógica indica que en cada partido el futbolista debe rendir un examen para confirmar su titularidad, Vizeu juega como si ese test fuera optativo. Se presume inamovible.

Nadie que juegue tan mal durante tanto tiempo permanece en la oncena principal. Si Séneca planteó que la suerte es el cruce de la oportunidad con la preparación, Vizeu es la antítesis. Ninguna de esas virtudes confluyen en su desempeño desde que llegó a Lima; por el contrario, se repelen.

Leer más: Así juega Felipe Vizeu, el delantero brasileño que está a una firma de Sporting Cristal

Jugó de extremo —donde decían que rendía más— y ahora de centrodelantero. Una cosa es que esté peleado con el gol, que en las jugadas definitorias lo abrume la ansiedad o la mala fortuna. Otra muy distinta es que evidencie desconocimiento de cuestiones básicas: controlar y pegarle al balón, usar el cuerpo contra los rivales, buscar los espacios, etc.  

El exceso de confianza es una condición psicológica que lleva a sobreestimar las propias capacidades. Esta situación provoca tomar decisiones erróneas, desdeñar señales de peligro y ser incapaz de reconocer los propios fallos.

La relación Autuori-Vizeu es vulnerable y dañina porque no se fundamenta en —siguiendo el principio de Séneca— la oportunidad y la preparación, sino en un condición etérea que ni un club ni un cuerpo la resisten.

Está cerca de cumplir un año en la liga peruana y no ha justificado su presencia. El Perú no tiene la mejor competencia del continente, pero no puede ser la tierra prometida de —usemos un eufemismo— jugadores que la pasan mal. Sin goles no hay paraíso para un delantero.

Su desempeño genera disgusto, como disgustado está el técnico Autuori, de quien, dicen, renunciará pronto. El tema es que cuando pase Autori, Vizeu, como el dinosaurio de Monterroso, todavía seguirá allí.

César Clavijo Arraiza
César Clavijo Arraiza
Nació en un desierto frente al mar, donde solo crecen árboles de algarrobos. Dice que le gustan todas las frutas, pero en los últimos meses se ha decantado por el pepino, de origen andino; pero con una mala fama: se cree que si se consume después de beber licor puede causar la muerte. Periodista, escritor, docente, padre y esposo. Es torpe con la pelota, pero ama jugar fútbol. En el 2018 publicó "Tercera persona"; en el 2023, "No todo se queda en la cancha". Terminó un doctorado en comunicaciones.