InicioFruta frescaActualidadDe Iquitos a Ucrania: dos peruanos murieron en la guerra tras viajar...

De Iquitos a Ucrania: dos peruanos murieron en la guerra tras viajar por un salario en dólares

Jair Ayachi y Frank Pinedo, exmilitares loretanos, fallecieron en Zaporiyia tras ser reclutados como voluntarios. Sus familias denuncian abandono, falta de garantías y la imposibilidad de repatriar sus cuerpos.

Desde la plaza principal de Iquitos, la comunidad recuerda a dos jóvenes que salieron del Perú con la esperanza de una vida mejor y terminaron en una trinchera en Europa del Este.

Jair Ayachi Sánchez, de 21 años, y Frank Luis Pinedo del Campo, de 33, fueron reclutados como voluntarios en el ejército de Ucrania y murieron en la línea de combate.

Según reportes de Infobae Perú y El Comercio, Ayachi salió de Perú el 24 de setiembre de 2025 y se integró a una unidad destinada a la región de Zaporiyia, uno de los frentes más intensos del conflicto.

Por su parte, Pinedo, exintegrante de la Marina de Guerra del Perú, también aceptó un contrato con fuerzas ucranianas, movido por la necesidad económica y la perspectiva de un salario en dólares.

Cómo murieron en el frente

El padre de Jair Ayachi Sánchez contó que su hijo “fue alcanzado por un misil lanzado desde un dron mientras se refugiaba en un búnker en el frente de Zaporiyia”.

El diario El Comercio, en su edición digital, señala que «el ataque fue rápido y letal, sin posibilidad de evacuación inmediata», lo que deja pocas dudas sobre la exposición directa en zona de combate.

Jair Ayachi Sánchez tenía apenas 21 años, toda una vida por delante; pero la guerra, una guerra ajena, le arrebató la vida a miles de kilómetros de casa.

Frank Luis Pinedo del Campo falleció, según versiones de allegados publicadas en medios nacionales, por el impacto de un dron explosivo en territorio bajo control ruso.

En Iquitos, su madre, Lina del Campo, explicó que su hijo fue enviado a misiones de combate tras poco adiestramiento, sin el respaldo logístico que se espera de un soldado profesional.

Ambos cuerpos, según las autoridades consulares, quedaron en el frente y aún no han sido repatriados, lo que deja a sus familias sin la posibilidad de realizar un funeral completo.

Dinero, contratos y vulnerabilidad

Medios como Infobae y La República señalan que cientos de latinoamericanos, en muchos casos exmiembros de fuerzas armadas, han sido incorporados al ejército ucraniano mediante contratos que ofrecen salarios mensuales que superan con creces lo que pueden conseguir en sus países.

En el caso de Ayachi y Pinedo, la motivación principal fue la necesidad económica y la dificultad de encontrar empleo estable en el Perú. No obstante, expertos en relaciones internacionales han alertado sobre la vulnerabilidad de estos “soldados de fortuna”.

La última imagen en vida de Frank Luis Pinedo del Campo. Vestido de militar y con la bandera ucraniana en el pecho.

Luisa Feline Freier, investigadora y profesora en el Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad del Pacífico, subrayó que la oferta de ingresos altos oculta riesgos que no se discuten de forma clara en los contratos: “La gente ve un salario en dólares, pero no un plan de seguridad o una política de repatriación clara”.

Familias que exigen respuestas

En Iquitos, la familia de Jair Ayachi y la de Frank Luis Pinedo han pedido apoyo formal al Gobierno peruano para que sus cuerpos sean repatriados y para que se investigue cómo fueron reclutados.

La Cancillería peruana ha confirmado, en otros casos, la muerte de mercenarios peruanos en Ucrania, pero el proceso de repatriación se mantiene lento y complejo por la condición de la zona de combate.

Organizaciones de derechos humanos y abogados consultados por medios peruanos añaden que debería existir un marco más claro para que los ciudadanos peruanos que deciden participar en conflictos extranjeros tengan acceso a información veraz, asesoría consular y protocolos de protección.

“No se puede dejar a las familias solas frente a un sistema que no estaba diseñado para repatriar a mercenarios”, enfatizó un jurista citado por Caretas.