El recorrido hacia la Cruz de Motupe o Cruz de Chalpón es una evidencia profunda de fe y tradición que une a miles de peregrinos cada año en el norte del Perú.
Este viaje, que combina devoción y esfuerzo físico, se convierte en una experiencia espiritual única.
Los fieles, provenientes de diversas regiones, emprenden una caminata por un sendero rodeado de montañas, guiados por la promesa de encuentro con Dios.
La llegada al santuario, enclavado en lo alto de un cerro, marca el final de la peregrinación, donde los devotos depositan sus esperanzas y agradecimientos, en la cruz de madera.
Este ritual, más que un acto religioso, es un testimonio de la resistencia cultural y la identidad de un pueblo que mantiene viva su fe frente a los desafíos del tiempo.



























