InicioFruta frescaActualidadCrisis en Trujillo: inseguridad y salud pública requieren respuesta conjunta y amplia,...

Crisis en Trujillo: inseguridad y salud pública requieren respuesta conjunta y amplia, advierte experto

El Plan Cuadrante y otras estrategias han mostrado resultados positivos en seguridad, pero la crisis también exige una respuesta que abarque la salud pública y la resiliencia social.

Trujillo enfrenta un alarmante aumento de violencia caracterizada por extorsiones, atentados selectivos y ataques en espacios públicos que han elevado la inseguridad a niveles similares a un terrorismo urbano, generando consecuencias profundas no solo en la seguridad, sino también en la salud pública.

Crisis en Trujillo: experto de la UCV y un enfoque integral como respuesta

Este preocupante escenario ha sido destacado por Paolo Amaya Alvarado, biólogo y docente del Programa SUBE de la Universidad César Vallejo (UCV), quien propone un enfoque integral para enfrentar este fenómeno.

“Este tipo de violencia supera la simple criminalidad; es una amenaza directa al bienestar integral de la población”, afirma Amaya Alvarado, especialista en gestión de riesgos y oportunidades urbanas. Según él, la escalada de actos violentos responde a un interés económico ilegal y busca paralizar la vida comunitaria a través del miedo.

Los impactos de este terrorismo urbano van más allá de los números de violencia y pérdidas materiales, afectando la salud mental de los habitantes con un incremento significativo del estrés, la ansiedad, casos de depresión y ataques de pánico, además de limitar las actividades sociales y restringir derechos fundamentales como la educación, la libre movilidad y el trabajo digno.

Este panorama tiene efectos devastadores para el desarrollo económico y social de Trujillo y sus alrededores, creando un círculo vicioso de vulnerabilidad. Por ello, el docente de la Universidad César Vallejo (UCV) resalta que la solución requiere una visión de ciudad segura e inclusiva que involucre a toda la sociedad.

Para enfrentar estos retos, el especialista propone cuatro pilares de acción clave:

  1. Prevención social: Implementar programas educativos, culturales y deportivos que alejen a los jóvenes de las redes delictivas, ofreciéndoles alternativas de vida saludables y constructivas.
  2. Fortalecimiento institucional: Mejorar la coordinación efectiva y real entre municipios, gobierno regional, Policía Nacional y Poder Judicial para una lucha integral contra el crimen.
  3. Atención en salud mental: Desarrollar campañas comunitarias que disminuyan el impacto psicológico de la violencia y brinden apoyo a víctimas y familias afectadas.
  4. Participación ciudadana: Fomentar la organización vecinal y promover la recuperación de espacios públicos como estrategia para recuperar la confianza y seguridad en la ciudad.

En este contexto, se reconoce la importancia del trabajo conjunto para revertir la crisis actual, una tarea que implica cambiar no solo políticas públicas, sino también actitudes sociales y educativas.

A pesar de los esfuerzos policiales que han permitido una reducción en homicidios y casos de detonaciones, según datos oficiales, la violencia sigue siendo un gran desafío debido a su naturaleza compleja y multidimensional. El Plan Cuadrante y otras estrategias han mostrado resultados positivos en seguridad, pero la crisis también exige una respuesta que abarque la salud pública y la resiliencia social.

Amaya Alvarado es claro: “La violencia urbana erosiona no solo la seguridad, sino también la salud y el tejido social. Para Trujillo, enfrentarla requiere compromiso, innovación y colaboración plena entre todos los actores.”

Más noticias: