Luego de meses de reclamos vecinales y de una inspección que evidenció niveles de ruido muy por encima de lo permitido, la Municipalidad Distrital de Huanchaco dio un paso formal en el caso de la cebichería Oceanía, ubicada en la avenida Metropolitana I.
El pasado viernes 27 de marzo, personal de la Subgerencia de Gestión y Fiscalización Ambiental acudió al local con el objetivo de notificar el inicio de un procedimiento administrativo sancionador.
Sin embargo, al igual que en la inspección previa del 10 de enero del 2026 y en 31 de octubre del 2025, los responsables del negocio no abrieron la puerta, impidiendo que la notificación se concrete en ese momento.
Dos personas los atendieron desde el interior y se negaron a abrir. Entonces, dejaron los documentos por debajo de la puerta.
Vecinos señalaron que esta conducta se ha vuelto recurrente. “Siempre que la municipalidad acude, se niegan a atender. Así evaden cualquier control, mientras la tranquilidad de los vecinos sigue siendo afectada día y noche”, manifestó un residente de la Urbanización La Planicie de San Isidro.
De acuerdo, al acta de notificación, el personal edil llegó el viernes 27 de marzo a la puerta principal del negocio. Dos personas los atendieron desde el interior y se negaron a abrir. Entonces, dejaron los documentos por debajo de la puerta.

Pese a la dificultad para notificar, desde la comuna se confirmó que el procedimiento administrativo ya se encuentra iniciado.
El caso cobra relevancia porque, además de los constantes reclamos por contaminación sonora, la propia municipalidad cuenta con el Informe N.° 070/2025/KJBI/SGGyFA/GSyGA, que acredita que el nivel de ruido generado por Oceanía supera ampliamente los estándares permitidos: 85.1 decibeles frente a un límite de 50 en zona residencial.
A ello se suma que la comuna ya había anunciado en enero una segunda intervención con apoyo policial, la cual nunca se concretó.
Ahora, con el inicio formal del proceso sancionador, los vecinos esperan que la autoridad municipal cumpla con su deber de fiscalización y haga valer el principio de autoridad, aplicando las sanciones correspondientes que podrían incluir desde multas hasta la clausura del local.
Oceanía: sigue la juerga
Sin embargo, el inicio del proceso no parece inmutar a los propietarios de este negocio. Luego de la notificación continuaron funcionando de manera ilegal, es decir, con ruidos que superan los límites permisibles, lo cual es un atentado contra la salud de los vecinos.
Asimismo, han anunciado sendos conciertos para los próximos días:




