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Cebiche de mentira: la ciencia confirma que pedir el plato bandera del Perú es una lotería

El estudio, que abarcó tanto cevicherías de barrio como locales de alta cocina, encontró que el fraude de pescados alcanza el 60 %.

El ADN no miente. Un estudio publicado en la revista Conservation Science and Practice en mayo de 2026 analizó 43 muestras de «pesca del día» recolectadas entre 2022 y 2024 en 22 restaurantes de Lima, desde cevicherías de barrio hasta locales de alta cocina. El resultado fue alarmante: el 60.5% de las muestras estaban mal etiquetadas, es decir, no correspondían a la especie ofrecida al cliente.

La investigación, que utilizó análisis de ADN para identificar las especies, encontró que 11 de los 22 restaurantes presentaron —por decirlo menos— al menos una muestra mal etiquetada. Solo 6 establecimientos fueron completamente honestos.

El estudio identificó a dos especies como las principales protagonistas de este engaño: el ayanque y el perico (también conocido como dorado). Estos pescados, de menor valor comercial, son utilizados para suplantar a variedades más caras y apreciadas como la cojinova, la cachema, el fortunio e, incluso, el ojo de uva y el codiciado mero.

Lo más preocupante es que el estudio comparó muestras tomadas en 2022 y 2024, y la tasa de fraude se mantuvo prácticamente igual: no hubo una diferencia estadísticamente significativa entre ambos periodos.

«Pedías cojinova y te traían perico», resume Marco Sifuentes, periodista de La Encerrona, en un video que se ha vuelto viral. No es solo una anécdota: la evidencia científica respalda que esta práctica es moneda corriente en la capital.

⏳ Pesca del día: un problema que no es nuevo

Lo más preocupante es que el estudio comparó muestras tomadas en 2022 y 2024, y la tasa de fraude se mantuvo prácticamente igual: no hubo una diferencia estadísticamente significativa entre ambos periodos. Esto demuestra que el problema no es coyuntural, sino estructural, y que ninguna autoridad ha logrado controlarlo en años.

Cebiche,

Si el engaño persiste, significa que no hay controles efectivos ni sanciones que disuadan a los dueños de estos locales de seguir estafando a sus clientes.

La investigación también pone en tela de juicio el uso del término «pesca del día», una frase que en otros países está asociada a la sostenibilidad y a la frescura garantizada, pero que en Perú se ha convertido en una mera estrategia de marketing.

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El estudio señala que, en la práctica, esta denominación se usa casi exclusivamente como un gancho para vender pescado de baja calidad bajo una aparente exclusividad.

🦈 Más allá del engaño: especies en veda y en peligro de extinción

El problema no es solo económico. Estudios anteriores, como el realizado por Oceana y ProDelphinus en 2021, encontraron que el fraude alcanza hasta el 80 % en restaurantes de Lima, y que especies como el perico, la lisa y el falso volador son las más usadas para engañar.

En ese estudio, se identificaron 13 especies en estado de amenaza en el mercado, como el tiburón zorro común, el tiburón diamante y el merlín rayado. También se detectaron ventas de especies en veda permanente, como la anguila europea.

📢 ¿Qué podemos hacer los consumidores?

  1. Exigir información clara: Preguntar el nombre científico de la especie y su origen.
  2. Denunciar las malas prácticas: Reportar ante Indecopi o la municipalidad si se sospecha de un cambiazo.
  3. Apoyar la trazabilidad: Favorecer a los restaurantes que certifiquen su cadena de suministro.
  4. Consumir pescado de temporada: Conocer las vedas y las especies autóctonas

Aunque el estudio de 2026 se centró en el fraude, no se puede ignorar el riesgo sanitario. Consumir pescado de origen desconocido o suplantado puede implicar la ingesta de toxinas, mercurio o bacterias.

Además, muchas de estas especies sustitutas provienen de aguas contaminadas o han sido capturadas ilegalmente.

¿Por qué ocurre esta situación? Los motivos son varios, pero todos apuntan a una misma raíz: la falta de regulación y control. Identificar filetes de pescado sin piel es difícil incluso para expertos, lo que facilita que los restaurantes se aprovechen.

Además, el incentivo económico es enorme: vender perico (que cuesta una fracción) como si fuera cojinova o mero puede multiplicar las ganancias por cinco o más.