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El enigma de Antenor Orrego: los hallazgos que revelan su infancia en la sierra de Cajamarca

Un proyecto transmedia de la Universidad Privada Antenor Orrego reveló información valiosa de los primeros años de vida de pensador y político.

Toda investigación nace de un impulso, un deseo, una necesidad. Se puede desarrollar, además, para ampliar un conocimiento ya existente. El proyecto Raíces de Orrego, por su parte, se enfocó en un terreno inhóspito, una condición desafiante, compleja, pero hermosa.

Poco, muy poco se conocía sobre los primeros años de la vida del filósofo, político, periodista y escritor Antenor Orrego Espinoza. Lo único que se citaba era su nacimiento en Montán, su llegada a Trujillo a los 10 años, sus estudios en el colegio San Carlos y San Marcelo.

Ese vacío de conocimiento, incluso, fue alimentado por el mismo Orrego. Él, en comparación con otros personajes contemporáneos como César Vallejo, Víctor Raúl Haya de la Torre, Ciro Alegría, quienes han sido diáfanos y transparentes con su niñez —la evidencia de ello son las abundantes referencias que han dejado en su obra—; Orrego, en cambio, fue singular con esa parte de su vida. Como si una motivación extraña, difícil de caracterizar, lo empujó a olvidar su niñez en la sierra de Cajamarca.

La vivienda de Orrego era hasta entonces el título de un cuento peruano: Unas fotografías, apenas. Ahora, con nuestro trabajo, confirmamos que en esa vivienda nació Orrego y vivió sus primeros años. Además, allí estudió.

Quienes hemos liderado este proyecto —Edgar Vásquez Acosta, Juan José Bringas Céspedes y quien escribe— somos egresados de la UPAO. Nos hemos formado como comunicadores, y ejercemos el periodismo tal cual lo plantea el español Fernando Savater: con técnica, con ética y estética.

Entonces, éramos conscientes de que teníamos las habilidades y competencias para iniciar un trabajo de la envergadura que representa el legado de Orrego.

Y como todo viaje, empezó con un paso.

Y el primero de ellos fue revisar todo lo habido de Orrego: textos, documentos, artículos, entrevistas; conversamos con personas estudiosas de su pensamiento y de su vida. Luego, realizamos los viajes a Santa Cruz, Montán, Chiclayo, Lajas, Chanca y Baños, Chota y alrededores. En esos viajes, filmamos, fotografiamos, exploramos el paisaje, revisamos archivos familiares, visitamos colegios, viviendas, iglesias, nos perdimos en caminos, nos quedamos atascados en el barro de las lluvias, charlamos con artistas, profesores, con personas de más de cien años y de una vitalidad asombrosa.

Así, alcanzamos los hallazgos elementales de Raíces de Orrego:

1. La casa de la hacienda Montán

    Hasta antes de nuestro trabajo, la evidencia del lugar donde nació Orrego era una fotografía y una referencia, digámoslo, indirecta. El profesor Elmer Robles, a quien agradecemos su invaluable apoyo en esta pesquisa, había publicado esta imagen en un artículo que apareció en la revista Pueblo Continente.

    Es decir, la vivienda de Orrego era hasta entonces el título de un cuento peruano: Unas fotografías, apenas. Ahora, con nuestro trabajo, confirmamos que en esa vivienda nació Orrego y vivió sus primeros años. Además, allí estudió: aprendió las primeras letras y las primeras operaciones matemáticas, gracias a la escuelita que atendía a los familiares del hacendado y a los hijos de algunos trabajadores.

    De esa casa, además, ahora existe un amplio y variado registro videográfico y fotográfico. También, un estudio arquitectónico preliminar de su estructura. Asimismo, una amplia, detallada y reveladora entrevista con el actual propietario de ese inmueble.

    2. La ponderación de la batalla de Montán,

    un suceso ocurrido en el periodo de la ocupación chilena en Cajamarca. Esta investigación ha encontrado publicaciones y ha recogido testimonios sobre una nueva victoria del ejército peruano contra el invasor del sur. Hasta entonces, la única batalla ganada por el Perú en Cajamarca fue San Pablo.

    Leer más: UPAO presenta ‘Raíces de Orrego’:  el proyecto transmedia que rescata la niñez del ilustre pensador

    Ahora aparece la batalla de Montán, la cual ocurrió cerca, muy cerca de donde, 10 años después, nació Antenor Orrego. Es imposible pensar que Orreguito —como lo llama el profesor Robles— no creció escuchando relatos de guerra,  no creció sintiendo la gesta patriótica, no creció alimentándose de la idea de que contra el opresor hay que luchar y expulsar.

    Muchas escuelas sicológicas coinciden en lo trascendentales que son las experiencias de la niñez en nuestra formación como adultos. «Es la geografía del alma», ha escrito Daniel Hidalgo. Y a Orrego le brotó, en su esfera de revolucionario, todo aquello que bebió de niño, porque nadie nace en vano al lado de un campo de batalla.

    3. La partida de bautizo

    Al igual que la fotografía de la vivienda de Montán, de la partida de bautizo de Antenor Orrego apenas se conocía un facsímil, es decir, una reproducción, una copia.

    Una partida de bautizo para la época en la que nació el pensador —miren que estamos refiriéndonos a 1892—, no es solo un documento religioso, sino el testimonio que certifica la existencia, la vida, de esa persona.  La iglesia era la encargada de llevar la cuenta del crecimiento demográfico de los pueblos. Por eso es importante y significativo este título para la vida de Orrego.

    Contamos ahora con un registro detallado de la partida original —de más de 130 años— que se guarda en la parroquia del distrito de Lajas—  . Asimismo, se cuenta con una entrevista al párroco Ángel Vásquez Rojas, quien ofrece información valiosa del contexto cuando Antenor recibió el sacramento.

    4. Antenor Orrego sí regresó a su tierra

    Raíces de Orrego aporta material contundente para desvirtuar la idea instalada de que Antenor Orrego nunca regresó a su tierra natal. Hallamos documentos que revelan su presencia en Santa Cruz en 1920 y que apoyó con toda su impronta reclamos ciudadanos. Además, que cumplió un corta temporada como docente en una escuelita. También, que compartió con la «pequeña burguesía provinciana» de esta parte de Cajamarca en un establecimiento llamado Club La Unión.

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    Un suceso conmovedor para todo el equipo de investigación fue el encuentro con las señoras Violeta Espinoza —prima hermana de Antenor Orrego— y Genoveva Aguinaga —pariente de este—. Cada una supera los cien años de edad. Nos brindaron su tiempo, su historia, su manera de entender el mundo porque son lúcidas, de una claridad mental envidiable y vigorosas.

    Orrego,

    Caminan, suben escaleras, comen de todo y, por estos días, se alistan para recibir al papa León XIV en Santa Cruz.

    Todos los hallazgos de Raíces de Orrego no son concluyentes en absoluto. Son  brotes de un jardín que necesita regarse. Son puntos de partida para seguir ampliando y entendiendo el universo Orrego. Entonces, hay, hermanos, telúricas motivaciones para creer que Raíces de Orrego es apenas el comienzo.

    César Clavijo Arraiza
    César Clavijo Arraiza
    Nació en un desierto frente al mar, donde solo crecen árboles de algarrobos. Dice que le gustan todas las frutas, pero en los últimos meses se ha decantado por el pepino, de origen andino; pero con una mala fama: se cree que si se consume después de beber licor puede causar la muerte. Periodista, escritor, docente, padre y esposo. Es torpe con la pelota, pero ama jugar fútbol. En el 2018 publicó "Tercera persona"; en el 2023, "No todo se queda en la cancha". Terminó un doctorado en comunicaciones.