En el 2025, Alianza Lima volvió a hacer algo que parecía extraviado en el tiempo: gritar goles que emocionaron y marcaron historia. No fueron simples anotaciones para la estadística. Fueron goles que se celebraron con rabia contenida, con lágrimas, con incredulidad y con esa mística que solo aparece cuando la camiseta pesa de verdad.
Desde Matute hasta La Bombonera, desde los clásicos en casa hasta noches sudamericanas impensadas, el hincha blanquiazul volvió a sentirse protagonista.
Esta es la crónica de los 10 goles más importantes y celebrados de Alianza Lima en el 2025, aquellos que cambiaron partidos, eliminaron gigantes, silenciaron estadios y devolvieron al club íntimo a la conversación grande del fútbol sudamericano. Goles que no solo entraron al arco, sino también a la memoria colectiva del pueblo aliancista.
Alianza Lima: los goles más gritados del 2025
10. Kevin Quevedo y el grito de júbilo al minuto 80
– Sudamericana. Rival: Universidad Católica de Ecuador. (20 de agosto)
Cuando el reloj apretaba y la tensión era total, Kevin Quevedo anotó al minuto 80 ante Universidad Católica de Ecuador, selló la remontada 2-1 y el pase a cuartos de final de la Copa Sudamericana. El tanto de Quevedo en Guayaquil fue uno de esos goles que se celebran mirando al cielo.


9. El penal que sostuvo la ilusión
– Rival: Nacional (1-1) – Libertadores Fase 3 ida (5 febrero)
Presión, visita y Libertadores. Aquí es donde todo empezó para Alianza Lima. El cuadro victoriano visitó a Nacional de Paraguay y perdía 1-0. Hasta que apareció Barcos. Él lo fabricó y él lo anotó. El Pirata no falló desde los doce pasos y mantuvo viva la serie. Fue un gol de temple, de capitán y de experiencia pura.
8. Barcos y el golpe a Cristal en los playoffs
– Playoffs ida – Liga 1 (2 de diciembre)
En los play offs ante Sporting Cristal, cuando Alianza Lima la pasaba mal, apareció otra vez el capitán. Barcos le marcó a en la ida, a poco de final, demostrando que en los partidos grandes siempre está. Fue un gol de experiencia y de mucha técnica.


7. Quevedo y el clásico que volvió a doler
Gol a Universitario – Liga 1 en Matute
En los clásicos no importa la tabla, importa el orgullo. El gol de Quevedo ante Universitario encendió la caldera de Matute. Lástima, para los íntimos, pues los cremas lo empataron en la última jugada del partido.
6. Ceppelini y la noche mágica ante Boca
– 1-0 en Matute – Libertadores Fase 2
El rebote, el remate y el estallido. El gol de Pablo Ceppelini en Matute frente a Boca Juniors fue uno de los más gritados del año. Porque no todos los días se le marca a Boca, y mucho menos en una noche copera perfecta.


5. Kevin Quevedo y el empate que encendió la Libertadores
– 2-2 vs São Paulo – Copa Libertadores
Fue uno de esos goles que cambian el pulso de un partido. Quevedo apareció para rescatar un empate ante São Paulo, demostrando que Alianza Lima no estaba en la Libertadores para cumplir calendario.
4. Eryc Castillo y el golpe a Grêmio en Matute
– Sudamericana – Victoria 2-0
Velocidad, decisión y contundencia. Castillo firmó uno de los goles más celebrados del año ante un gigante brasileño. Matute explotó y Alianza entendió que podía competir de igual a igual en Sudamérica.


3. El grito en La Bombonera
– Boca Juniors vs Alianza Lima – Libertadores Fase 2
Pocos escenarios pesan tanto como La Bombonera. Y pocos futbolistas están hechos para ese ruido como Hernán Barcos. Su gol ante Boca fue histórico: por el rival, por el estadio y por lo que significó para una clasificación que ya es parte de la memoria íntima del hincha aliancista.
2. Barcos silencia Porto Alegre
– Empate 1-1 vs Grêmio – Sudamericana (visita)
Uno de los goles que más recuerdan los hinchas. En Brasil, ante un Grêmio que había arrinconado a Alianza, Barcos apareció para marcar un empate que valió oro. No fue solo el gol, fue el contexto: visita, Sudamericana y un Alianza que se negó a ser espectador.


1. Hernán Barcos y el final eterno ante Talleres
– Victoria agónica 3-2 Copa Libertadores
Cuando el reloj ya parecía un enemigo, apareció el de siempre. Barcos, con el olfato intacto y la jerarquía que no envejece, marcó en el tramo final un gol que valió más que tres puntos: fue una declaración de carácter. El Pirata volvió a demostrar que los partidos grandes se juegan hasta el último segundo.



