Frente a un grupo de estudiantes en Trujillo, Alberto Ramos Palacios se declara un jubilado, pero actúa como un maestro en blanco y negro, no porque esté desfasado, sino porque es un experto de todas las posibilidades y complejidades que esos dos colores exige en el grabado.
“Observen todo, por allí encontrarán su fuerte”, recomienda en un aula de la Escuela de Bellas Artes de Trujillo conformada por estudiantes, profesores y curiosos.
En tiempos de pantallas, de banalidad y de menosprecio a la figura del maestro, lo que se vive en este espacio es casi conmovedor. Los asistentes escuchan atentos los inicios artísticos del maestro Ramos, sus peripecias, sacrificios y alegrías.
Pero también enseñanzas y la experiencia para alcanzar obras de trascendencia, porque la clase en la escuela trujillana no solo fue expositiva, sino demostrativa.
El maestro Alberto Ramos Palacios cumplió una serie de actividades en Trujillo a mediados de octubre del 2025. La principal de ellas, la inauguración de nuestra antológica en El Cultural, en la urbanización El Recreo.
Y, además, la sesión demostrativa en la Escuela de Bellas Artes, en la clase del profesor Yue Benites.












