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Alas del hambre: el drama del pelícano peruano ante el azote de El Niño en el norte

El guardián ancestral de la corriente de Humboldt enfrenta una de sus crisis de supervivencia más severas en el litoral del norte del Perú: mortalidad masiva de hasta el 41 %. Activistas unen esfuerzos para alimentar a las pequeñas poblaciones que merodean en puertos y caletas.

Es mediodía del 30 de julio y bajo el ardiente sol de Paita, decenas de pelícanos (Pelecanus thagus), esperan, como mascotas adiestradas, a que desde el muelle artesanal manos humanas les arrojen vísceras, cabezas y esqueletos de pescado. Flotan como danzando en el vaivén de la tenue corriente que caracteriza a esta histórica bahía piurana, en donde la muerte de diversas aves guaneras reflejan una crisis ambiental sin precedentes.

“Se necesita que todos se sumen para salvar a los pocos pelícanos que aún quedan con vida”, dice el activista Francisco Ríos, mientras se alista para arrojar una buena porción para estas aves hambrientas: algunas parecen muertas en vida; más plumas y huesos, que músculos.

Ríos, natural de Chiclayo, camina con las manos manchadas de sangre de pescado, bajo la mirada de dos agentes de la Policía Municipal que actuan como sus asistentes. A nivel institucional, parece, nadie quiere mancharse las manos para limpiar los efectos del calentamiento del mar, causa principal para la escasez de anchoveta, el alimento de estas aves marinas.

“Quedan menos del 30 % de la población original de pelícanos, ya sea por el Fenómeno El Niño o la sobrepesca. A los pelícanos los estamos ayudando a sobrevivir” (…) las autoridades están ausentes», dice a BuenaPepa durante una transmisión en vivo.

En media hora se acabó el almuerzo samaritano para este grupo de pelícanos, cortesía de los vendedores de la sección pescado del mercado modelo de Paita, importante puerto de pesca artesanal e industrial, en donde la escasez hace que los precios de especies como la Caballa, supere los 20 soles el kilogramo. Así como los pelícanos, pocas familias paiteñas se dan el lujo de comer pescado.

Fenómeno El Niño

Según los monitoreos térmico de la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN),  las anomalías en la Temperatura Superficial del Mar (TSM) es de 2 °C a 5 °C por encima del promedio normal, debido al ingreso de ondas Kelvin cálidas y corrientes ecuatoriales hacia el sur.

El Instituto del Mar del Perú (IMARPE), informó que la anchoveta – especie de aguas frías y ricas en nutrientes – ante el calentamiento marino, se profundiza a más de 40–60 metros o migra hacia el sur y hacia zonas más alejadas de la costa, fuera del alcance habitual de buceo de superficie de los pelícanos.

Fotografía: Jorge Clavijo Correa.

Baja reproducción y alta mortalidad

Evaluaciones de autoridades ambientales registraron una mortalidad masiva de hasta el 41 % de la población de pelícanos durante los brotes de influenza aviar H5N1 entre 2022 y 2023, reduciendo los censos reproductivos en reductos protegidos a cerca de 47 432 ejemplares registrados.

En el litoral norte (Piura, Lambayeque y La Libertad), reportes del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR) y del IMARPE constatan una notable disminución en la densidad de las colonias. Afecciones por desnutrición severa, bajo peso corporal e interrupción total del ciclo de anidación han derivado en hallazgos continuos de aves muertas o varadas en las playas de Sechura y Trujillo. Carlos Zavalaga, especialista en aves guaneras, documentó el abandono masivo de nidos y colonias de reproducción en islas y puntas guaneras.

Alas y mal viento

Como si de una faena de pesca se tratase, cada día es distinto; lo mismo ocurre con la naturaleza del hombre. Amanece el último día del mes patrio y un enojado pescador lanza piedras a un grupo de pelicanos que intenta picotear una caja en donde la pesca de la madrugada – que al hombre de mar le tomó esfuerzo y riesgo en su embarcación artesanal – asoma fresca y con buen aroma.

Es el día a día en las caletas y puertos pesqueros de Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad: sombras emplumadas y de pico largo ya no planean mar adentro en busca de la franja plateada de anchovetas; revolotean famélicas alrededor de las embarcaciones artesanales y los muelles, disputándose los restos de vísceras y espinazos que dejan los pescadores. Algunas, parecen esperar la muerte.

Acciones ecologistas por alimentar a las especies afectadas por el calentamiento del mar se replican a diario en diversos puertos y caletas del norte peruano; sin embargo, especialistas del IMARPE recomiendan no tocar, alimentar con comida procesada ni intentar manipular aves marinas debilitadas o muertas en las playas, para prevenir la transmisión de enfermedades o la contaminación del ecosistema costero.

Jorge Clavijo Correa
Jorge Clavijo Correa
Nació en el ardiente puerto de Paita y tiene gustos afinados por la música electrónica, el post-punk y el blues. Nunca será un 'mangazo', como se les dice a las varones agraciados; pero tiene un entusiasmo especial por este fruto que descubrió de niño gracias a la complicidad de sus abuelos. De origen indio, el mango metaforiza el proceso de maduración en la vida profesional de Jorge. En el periodismo empezó verde cubriendo y escribiendo historias policiales en horas de la madrugada para un canal de televisión. Creció con su destacada participación en cuatro concursos nacionales de periodismo y está tomando buen aroma como docente universitario. Algún día madurará.