El Perú se prepara para un escenario que podría poner a prueba sus ciudades y carreteras. Las lluvias en la costa norte podrían alcanzar entre 80 y 100 milímetros por día durante el verano, según una proyección del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN).
El reporte describe el nivel máximo de precipitación que podría presentarse bajo un escenario de El Niño Costero de magnitud extraordinaria, con Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad entre las regiones más expuestas.

Según el ENFEN, 100 milímetros equivalen a 100 litros de agua por cada metro cuadrado. En una costa con quebradas, ríos y viviendas vulnerables que pueden colapsar, una lluvia de esa magnitud puede activar inundaciones, huaicos y desbordes en cuestión de horas.
Si esa lluvia cae sobre el techo de una vivienda de 50 metros cuadrados y el agua no logra evacuar, el volumen potencial acumulado sería de unos 5.000 litros.
Se trata de un escenario de máxima intensidad posible. La mayor preocupación se concentra desde Tumbes hasta La Libertad, aunque el riesgo puede extenderse hacia sectores de la costa central, incluida Lima, según la evolución del océano y la atmósfera.
¿Por qué el mar caliente puede producir más lluvia?
El Niño se desarrolla cuando aumenta de manera anómala la temperatura superficial del mar frente a la costa peruana. Un océano más caliente favorece una mayor evaporación y aporta más humedad a la atmósfera. Cuando esa humedad encuentra condiciones atmosféricas favorables, puede alimentar lluvias más intensas.

La vocera del ENFEN, Rinia Gabriel, explicó que el calentamiento frente al litoral norte y centro constituye un factor decisivo para potenciar las precipitaciones. El escenario de mayor preocupación aparecería si las temperaturas elevadas se mantienen durante un periodo prolongado y abarcan una superficie amplia del mar, no solo si se registra un pico aislado en un punto.
La especialista señaló que las lluvias podrían aumentar de manera gradual desde la primavera y que el mayor potencial de precipitaciones intensas se produciría durante el verano.

El informe del ENFEN sobre los indicadores del fenómeno recoge anomalías superiores a 3,5 °C como referencia para la categoría extraordinaria en la región Niño 1+2 durante varios meses consecutivos.
También reporta un calentamiento del mar peruano a más de 250 metros de profundidad, una condición que podría prolongar la influencia del evento hasta mediados del otoño de 2027.
Qué significa que El Niño Costero sea “extraordinario”
Se trata de una categoría climática vinculada con la magnitud del calentamiento del mar. En este caso, el ENFEN evalúa la temperatura superficial del océano y su persistencia en la zona frente al Perú.
El Senamhi ha advertido, además, que el calentamiento del mar puede impulsar temperaturas máximas de hasta 40 °C en puntos de la costa norte, principalmente en Piura y Tumbes.

El especialista Nelson Quispe sostuvo que el periodo lluvioso más intenso suele concentrarse entre febrero y marzo, aunque el episodio podría prolongarse hacia abril si el mar permanece caliente.
El Niño: mapa desigual de los impactos
El Niño Costero no golpea a todas las regiones de la misma manera. En la costa norte, el peligro principal es la combinación de lluvias intensas, quebradas activadas, desbordes e inundaciones.
Piura, Tumbes y Lambayeque aparecen como zonas especialmente expuestas por sus antecedentes, su geografía y la presencia de poblaciones asentadas cerca de cauces y zonas bajas.

En la costa central, incluida Lima, el escenario no necesariamente es de lluvia continua. El Senamhi ha señalado que podrían presentarse episodios puntuales de fuerte intensidad, capaces de generar desbordes, deslizamientos y huaicos, aunque luego predominen periodos secos.
En la sierra sur, el calentamiento del Pacífico Central puede producir un efecto distinto: menor disponibilidad de lluvias y periodos de sequía en zonas de Puno, Cusco, Apurímac, Ayacucho y Arequipa.
En la Amazonía, el déficit hídrico puede reducir los caudales de los ríos, afectar el transporte fluvial e incrementar el riesgo de incendios forestales.
El país podría enfrentar, así, dos problemas simultáneos, por un lado, exceso de agua en sectores de la costa y déficit de lluvias en parte de los Andes y la selva.
El Niño: qué puede ocurrir si llueve con esa intensidad
Una precipitación de 80 a 100 milímetros en un día puede producir impactos muy distintos según el lugar donde caiga. Los principales riesgos son:
- Inundaciones urbanas: el agua puede superar la capacidad de alcantarillas y canales, especialmente cuando están obstruidos o deteriorados.
- Desbordes de ríos y quebradas: el incremento súbito del caudal puede afectar viviendas, puentes, carreteras, cultivos y servicios básicos.
- Huaicos: la lluvia puede movilizar lodo, piedras y material acumulado en quebradas y laderas.
- Daños agrícolas: el exceso de agua puede anegar cultivos, erosionar terrenos y alterar calendarios de siembra y cosecha.
- Problemas de salud pública: el agua estancada y las temperaturas altas pueden favorecer la reproducción de mosquitos y elevar el riesgo de dengue. También pueden aparecer enfermedades gastrointestinales, infecciones en la piel y leptospirosis si se consume agua contaminada.
Cómo prevenir antes de la temporada de lluvias
El Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) recomienda que las familias conozcan si su zona ha sufrido inundaciones, huaicos o deslizamientos y eviten habitar áreas expuestas.
También aconseja elaborar un Plan Familiar de Emergencia, preparar una mochila de emergencia y mantenerse informado a través de Senamhi, los Centros de Operaciones de Emergencia y las oficinas de Defensa Civil.
En la vivienda, conviene revisar techos, canaletas, desagües y conexiones eléctricas. Las azoteas deben mantenerse despejadas y, cuando corresponda, los techos deben contar con pendiente para facilitar la evacuación del agua.
Los especialistas recomiendan impermeabilizar techos, limpiar canaletas y sellar rendijas para minimizar los riesgos durante las precipitaciones.
En zonas cercanas a cauces, las autoridades y vecinos pueden coordinar la limpieza de drenes y canales, la colocación de sacos de arena y la identificación de puntos críticos.
La prevención también necesita organización comunitaria. Las familias deben identificar con anticipación las rutas de evacuación, las zonas altas y los puntos de reunión.
Los municipios deben informar si existe un sistema de alerta temprana y realizar simulacros. La vigilancia de ríos y quebradas permite reaccionar antes de que el agua o el lodo alcance las viviendas.
Qué hacer durante una alerta
Cuando se emita una alerta, la población debe activar su plan familiar, revisar la mochila de emergencia y mantenerse atenta a los comunicados oficiales. No se deben obstruir los desagües ni cruzar ríos, quebradas o calles inundadas. La corriente puede arrastrar a una persona incluso cuando el agua parece poco profunda.
Ante una alarma que ordene evacuar, hay que salir de inmediato por las rutas establecidas hacia una zona segura y alta. Si la evacuación horizontal ya no es posible, Indeci recomienda buscar una parte alta de la vivienda. No se debe detener el tránsito para grabar el huaico o la inundación ni intentar atravesar zonas afectadas en automóvil.
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