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El océano más caliente de la historia  y El Niño que se fortalece: qué le espera al norte del Perú

El 22 de agosto de 2026, la temperatura media de la superficie oceánica global marcó el registro diario más alto desde que existen mediciones comparables. Para el norte del Perú, eso significa que El Niño se fortalece.

Dos tercios del planeta están cubiertos de agua. Y ese agua, en agosto de 2026, está más caliente de lo que ha estado jamás.

El 22 de agosto, la superficie oceánica del planeta alcanzó 21,1 °C de temperatura media diaria global, una cifra que superó todos los valores históricos conocidos, confirmada por el Servicio de Cambio Climático de Copernicus. 

Un número que, puesto así, en frío —un grado, una décima, ¿qué diferencia hace?— puede parecer abstracto.

Pero detrás de esa décima hay huracanes que se intensifican más rápido, arrecifes de coral que blanquean, pesca que desaparece, y un fenómeno de El Niño que se está fortaleciendo sobre el Pacífico y que, para el norte del Perú, tiene consecuencias muy concretas.

Lo que el número esconde: Hiroshimas por segundo

Para entender la magnitud del calentamiento oceánico, los científicos recurren a una comparación efectiva y perturbadora. En 2020, la cantidad de calor absorbida por los océanos equivalía a cinco explosiones de la bomba atómica de Hiroshima por segundo.

En 2025, esa cifra se acercó a once explosiones por segundo. En 2026, con el récord del 22 de agosto, estamos ante una acumulación que supera cualquier valor previo.

El calor que absorbió el océano en 2025 equivalió a 11 bombas de Hiroshima por segundo durante todo el año. En 2020 esa cifra era 5. La duplicación en cinco años es la señal de aceleración que más preocupa a los científicos del clima.

Los océanos funcionan como el sistema de refrigeración del planeta al absorber cerca del 90 % del exceso de energía generado por los gases de efecto invernadero. 

Desde 2023, la temperatura media global del océano fuera de las zonas polares ha mostrado anomalías superiores a 0,3 °C en comparación con el promedio de décadas anteriores. 

Cuando ese sistema de refrigeración se sobrecalienta, todo lo que regula —tormentas, precipitaciones, corrientes, biodiversidad marina— empieza a comportarse fuera del rango en que fue calibrado.

Por qué agosto y no marzo: el dato que alarma a los científicos

Agosto no suele ser el periodo en el que las aguas superficiales del planeta alcanzan sus temperaturas más elevadas. Normalmente, el máximo global se presenta entre marzo y abril, cuando el hemisferio sur termina su verano y su enorme superficie oceánica tiene mayor influencia sobre el promedio mundial. 

Que el récord se produzca en agosto de 2026 —fuera de la ventana temporal esperada— es la parte que más inquieta a los científicos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus.

La Organización Meteorológica Mundial confirmó desde junio que El Niño estaba desarrollándose y señaló que existía una alta probabilidad de que continuara durante los meses siguientes.

En su actualización de julio, la entidad indicó que el fenómeno se estaba fortaleciendo y que se esperaba una intensificación durante agosto, setiembre y octubre de 2026. 

La combinación de océanos ya calientes de base con un El Niño que se intensifica es la condición que los modelos climáticos identifican como de mayor riesgo para los próximos meses.

«Con el océano en estos niveles y El Niño en el horizonte, es probable que se rompan más récords de temperatura en los próximos meses», indicó Carlo Buontempo, director del Servicio de Cambio Climático de Copernicus a la CNN.

Los efectos: El Niño y mucho más

El Niño: qué significa para el norte del Perú

Para Trujillo, Piura, Lambayeque y las regiones costeras del norte peruano, el récord oceánico del 22 de agosto no es una noticia lejana. Es la condición de fondo sobre la que se desarrollará el próximo episodio de El Niño.

La costa norte ya lleva semanas con temperaturas inusualmente altas en pleno invierno —el Senamhi emitió alerta roja el 11 y 12 de agosto por calor extremo— y el fortalecimiento de El Niño en los próximos meses añade el riesgo de lluvias intensas, inundaciones y presión adicional sobre la pesca artesanal y la agricultura del valle.

El océano está más caliente de lo que ha estado jamás. Ese calor no desaparece en semanas, los océanos acumulan energía lentamente y la liberan igual de lento.

Lo que se midió el 22 de agosto es el resultado de décadas de emisiones de gases de efecto invernadero, y la factura se pagará durante los próximos meses en forma de eventos climáticos más intensos, más frecuentes y más difíciles de predecir con precisión.

«La Tierra está siendo llevada al límite», alertó António Guterres, secretario General de la ONU.

Lo que el Secretario General de la ONU llamó «el límite» no es una metáfora retórica. Es el punto en que los sistemas que han regulado el clima del planeta durante milenios empiezan a operar en rangos que no tienen precedente en la historia humana.

El océano que midió 21,1 °C el 22 de agosto de 2026 es uno de esos sistemas. Y por primera vez en la historia, nadie sabe exactamente qué viene después de este número.

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