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Desayuno electoral: huachafería, hiprocresía o acto proselitista el día de la votación

Keiko Fujimori montó su coreografía con madres de familia en San Juan de Lurigancho mientras Roberto Sánchez optó por la intimidad en Huacho.

Roberto Sánchez en Huaral; Keiko Fujimori, en San Juan de Lurigancho. Él con su familia, ella con sus hijas y un grupo de madres. Ambos con la mesa abundante de alimentos, y con la dualidad de que su conducta, en el día de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del Perú, es un gesto sincero o una coreografía calculada.

Esa es la pregunta que en cada proceso electoral se cuela en el Perú. Porque el desayuno electoral, esa costumbre nacida en 1990 de la mano de Alberto Fujimori, se ha convertido en un ritual tan esperado como cuestionado.

Detrás de una taza de café o vaso de avena hay una estrategia; detrás de cada abrazo, un cálculo de imagen. Pero también está la posibilidad, siempre abierta, de que un candidato, por un momento, olvide las cámaras y realmente escuche a quienes le piden trabajo, seguridad y dignidad. Hoy, dos maneras opuestas de entender ese momento se enfrentaron.

🍽️ Keiko Fujimori: madres, postres y cámaras en San Juan de Lurigancho

Keiko Fujimori eligió el distrito más poblado de Lima para montar su escena. La cita fue en la Asociación de Vivienda El Paraíso, Sector 2, en San Juan de Lurigancho. Llegó acompañada de sus hijas, Kiara y Kaori, y de su hermana Sachi.

«Yo he tomado desayuno en mi casa, como siempre. Me parece que no se puede utilizar a la gente. Yo no voy a un sitio donde nunca fui y, sobre todo, solo una vez por las elecciones.  Llama la atención que en una época electoral se haga esto», dijo.

Las menores no solo acompañaron: llevaron postres caseros y un pastel que habían preparado junto a su tía. El gesto, cargado de simbolismo familiar, fue difundido inmediatamente por su equipo de prensa.

“Hemos querido compartir este momento agradeciendo a Dios y a todas las mamis que sacan adelante a sus familias. Hoy cada voto cuenta”, declaró rodeada de un grupo de madres de familia.

La candidata de Fuerza Popular repartió abrazos, escuchó quejas sobre la inseguridad y prometió, una vez más, trabajar por los más vulnerables. Todo bajo el lente de los periodistas.

🏡 Roberto Sánchez: intimidad familiar en Huaral

Roberto Sánchez optó por un desayuno en la casa de sus padres en Huaral, su ciudad natal. Lo hizo rodeado de sus familiares más cercanos: padres, esposa, hijas y parientes cercanos.

La escena fue deliberadamente austera: una mesa larga en el patio de su casa, con panes, mantequilla, café pasado y jugo de naranja.

“Hoy quiero estar con los míos antes de ir a votar. La familia es el primer espacio de formación de valores”, dijo Sánchez a la prensa local.

Desayuno electoral.

🎭 Desayuno electoral: poco alimento

El excandidato presidencia y humorista Carlos Álvarez, calificó estos actos como “payasada y huachafería”. “Se rodean de niñitos, abuelitas y madres de comedores solo para parecer buenos. ¿Para qué? Para ganar votos”, sentenció del 10 de abril del 2026.

En la misma línea, el también exaspirante presidencial Ricardo Belmont criticó a sus colegas que desayunan con sus simpatizantes en los asentamientos humanos.

«Yo he tomado desayuno en mi casa, como siempre. Me parece que no se puede utilizar a la gente. Yo no voy a un sitio donde nunca fui y, sobre todo, solo una vez por las elecciones.  Llama la atención que en una época electoral se haga esto», dijo.

La realidad es que ningún candidato puede renunciar al desayuno electoral sin parecer distante o soberbio. Es un imperativo mediático más que un acto de corazón.

En un texto para el diario argentino Clarín, el periodista Pablo Biffi señaló que las elecciones en Perú están llenas de situaciones extravagantes, pero ninguna representa mejor ese rasgo que los desayunos que los candidatos presidenciales organizan para la prensa el mismo domingo de la votación.

«Desde hace muchísimos años, los aspirantes se sientan a responder preguntas mientras consumen chicharrón, sándwiches, tostadas, jamón, café, salchichas y jugo de naranja. Todo ello, además, se transmite en directo por radio y televisión», consideró.

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El politólogo Fernando Tuesta (PUCP), en cambio, ha sido mucho más duro. En declaraciones anteriores, señaló que esta tradición viola el espíritu de la ley electoral, que prohíbe cualquier acto de proselitismo el día de los comicios.

“Es una hipocresía institucionalizada. Nadie la denuncia porque todos la practican. El desayuno no es más que propaganda encubierta”, afirmó.

🎬 ¿Espacios de exposición mediática o auténticos encuentros?

La realidad es que ningún candidato puede renunciar al desayuno electoral sin parecer distante o soberbio. Es un imperativo mediático más que un acto de corazón.

Sin embargo, la clave está en la coherencia entre el gesto y la trayectoria. Un político que desayuna con madres de familia pero votó en contra de sus derechos laborales perderá toda credibilidad. Otro que comparte la mesa con sus seres queridos y tiene una historia de vida honesta ganará puntos de autenticidad.

En el caso de Keiko, sus críticos ven una coreografía ensayada hasta el último abrazo: las hijas con los postres, las madres seleccionadas, las frases exactas para los noticieros. En el de Sánchez, su apego a la familia y sus orígenes andinos, buscan ensalzar su lealtad, tan cuestionada durante la campaña.

Hoy se cierra este enmarañado proceso electoral, y el desayuno proselitista seguirá siendo parte del folklore democrático peruano.