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Menos petróleo, más consumo: la contradicción que expone la fragilidad energética del Perú

La producción de crudo sigue cayendo, mientras la demanda de combustibles marca récords, lo que incrementa la dependencia del país en plena transición energética.

La paradoja es clara en el Perú: mientras el país se mueve hacia vehículos eléctricos y discute una transición energética, la producción de petróleo en el territorio nacional sigue cayendo, y la demanda de combustibles derivados del petróleo supera los 300 000 barriles diarios.

En noviembre de 2025, la extracción de crudo alcanzó solo 35 784 barriles por día, una caída del 20,75 % frente al mismo mes de 2024, según datos de Perupetro.

Ese panorama pone en duda si el país puede aspirar a ser un exportador relevante de derivados del petróleo, o si está condenado a depender cada vez más de importaciones de diésel, gasolina y otros productos refinados.

Según Perupetro, la extracción de crudo cayó rotundamente en 2025.

Pérdida de impulso petrolero

En paralelo, la crisis del petróleo y el alza de los precios internacionales han empujado al mercado peruano hacia la electromovilidad.

Según la Asociación de Emprendedores para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico (Aedive Perú), el Perú ya cuenta con 1 891 vehículos eléctricos y, en los primeros dos meses de 2026, las ventas de unidades de este tipo han crecido.

“En enero tenemos un crecimiento cercano al 60 % y en febrero de casi 49 %; el mercado se está moviendo rápido”, afirma Adolfo Rojas, presidente de Aedive.

Sin embargo, ese avance no reduce la presión sobre el sector petrolero, porque los vehículos híbridos y la mayoría de transporte pesado aún dependen de derivados del petróleo.

“La transición es lenta; mientras el parque automotriz se electrifica, la industria y el transporte seguirán demandando gasolinas, diésel y fueloil durante décadas”, observa Luis Mendoza, analista de energía en el sector privado.

Petróleo en caída libre, pero el mercado no se detiene

Mientras la demanda de combustibles marca un nuevo récord por encima de 300 000 barriles diarios, la producción nacional de petróleo y líquidos de gas natural se contrajo en noviembre de 2025 a 36 560 barriles por día, una caída del 19 % frente al mismo mes del año anterior.

“El país está caminando hacia la electrificación, pero no ha decidido qué hacer con su propio petróleo. La producción cae mientras aumenta la dependencia de importaciones de derivados; así es difícil aspirar a ser exportador de algo que antes no se logra proveer internamente”, advierte Miguel Santivañez, especialista en hidrocarburos consultado por medios de gestión económica.

La demanda de combustibles marca un nuevo récord en Perú. Está por encima de 300 000 barriles diarios.

Para él, la falta de nuevos lotes en exploración, la lentitud en la perforación de pozos y la incertidumbre regulatoria han dejado al sector petrolero “en una caída casi sin plan B”.

¿Puede Lima convertirse en centro de procesamiento de hidrocarburos?

En este escenario, surge una pregunta estratégica: si Perú no logra garantizar reservas de crudo suficientes, ¿puede Lima posicionarse como un centro de procesamiento de hidrocarburos, importando crudo y exportando derivados de petróleo refinados de alta calidad?

La Nueva Refinería Talara y La Pampilla suman una capacidad de más de 216 000 barriles diarios, según estimaciones de la industria, lo que permite procesar crudo peruano y foráneo para el mercado interno y, en algunos casos, para exportar gasolina, diésel y fueloil.

“El modelo de país no tiene por qué ser solo ‘exportador de crudo’, sino ‘exportador de valor agregado’. Si el Estado impulsa la inversión privada en refinerías y mejora la logística portuaria, Lima podría convertirse en un hub de derivados de petróleo para la región”, sostiene Carolina Ugarte, consultora de energía en KPMG Perú.

No obstante, advierte que eso requiere estabilidad fiscal, reducción de reglas ambiguas y alineamiento entre el Ministerio de Energía y Minas, Perúpetro y las empresas, porque “sin reglas claras, el riesgo es que el país deje de invertir en el sector y solo se enfoque en la electrificación”.

Nicho de clientes exigentes y de alta calidad

En el mercado global, la demanda de derivados de petróleo no desaparece, pero se vuelve más exigente en términos de calidad, normas ambientales y certificación.

Países de América Latina y Asia buscan gasolinas y diésel con menor contenido de azufre y productos que cumplan con estándares de eficiencia energética.

“Perú podría encontrar nichos en mercados que necesitan productos limpios y refinados, siempre que invierta en tecnología de refino y en certificación internacional”, afirma María Elena Vargas, experta en comercio exterior de energía.