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Ni cuerpo ni tumba: la tragedia de dos peruanos que nunca regresarán de Ucrania

El conflicto en Europa golpea a la Amazonía peruana: padres y madres exigen ayuda para recuperar los cuerpos de sus hijos caídos.

No hay velorio, no hay entierro, lo único que hay es incertidumbre. En Iquitos, dos familias sobreviven al duelo sin cuerpos, sin despedidas, sin respuestas.

Jair Ayachi Sánchez (21) y Frank Luis Pinedo del Campo (33) murieron en la guerra entre Rusia y Ucrania, pero sus restos permanecen en el frente de batalla.

Ambos eran exmilitares peruanos. Viajaron a Europa en setiembre de 2025 atraídos por promesas económicas que, según sus familiares, terminaron convirtiéndose en una sentencia de muerte.

“Solo quiero verlo por última vez”

El padre de Jair no puede contener el dolor. “Él se fue desobedeciendo a la familia… ahora ya no lo volveré a ver nunca más”, dijo entre lágrimas tras conocer su muerte en combate.

Según el testimonio de sus allegados, el joven murió tras el impacto de un misil lanzado por un dron mientras se refugiaba en un búnker en la zona de Zaporiyia, uno de los puntos más violentos del conflicto.

Jair Ayachi Sánchez tenías apenas 21 años cuando la guerra en Ucrania lo arrebató de su familia en Perú.

En casa, la escena es desgarradora: no hay ataúd, solo fotografías. La familia ha optado por velar sus prendas como símbolo de despedida.

El dolor de una madre que nunca fue advertido

El caso de Frank Luis Pinedo refleja otro ángulo del drama. Su madre, Lina Del Campo, contó que nunca supo que su hijo iría a la guerra.

“Me dijo que viajaba por trabajo… recién me enteré cuando sus compañeros llegaron a mi casa a darme la noticia”, relató entre lágrimas.

El exintegrante de la Marina de Guerra dejó una esposa y un hijo adolescente. Su familia hoy exige ayuda para repatriar sus restos y darle sepultura en su tierra.

Familias exigen intervención del Estado

Ante la falta de respuestas, los familiares han solicitado apoyo urgente a la Cancillería peruana y autoridades regionales.

“Solo queremos que nos ayuden a traer el cuerpo, aunque sea para verlo por última vez”, suplicó el padre de Jair, quien incluso pidió la intervención del gobernador de Loreto para acelerar gestiones.

Hasta ahora, el proceso es complejo: la repatriación desde Ucrania implica trámites legales, certificaciones y coordinación internacional que pueden tardar semanas o meses.

Más peruanos en la línea de fuego

El caso no es aislado. Reportes recientes indican que al menos cinco peruanos han muerto en el conflicto y uno permanece desaparecido.

Además, se estima que unos 25 jóvenes loretanos viajaron a la zona de guerra en busca de oportunidades económicas.

Frank Luis Pinedo del Campo es un peruano más en la lista de caídos en la guerra de Ucrania.

Para el analista internacional Francisco Belaunde, este fenómeno responde a una combinación de necesidad económica y desinformación.

“Muchos no dimensionan el riesgo real de entrar a un conflicto activo”, ha advertido en entrevistas a medios.

Las historias de Jair y Frank ya no son cifras. Son nombres que hoy resuenan en Iquitos, en calles donde vecinos encienden velas y recuerdan a dos jóvenes que partieron buscando un futuro mejor.