Son las tres y treinta de mañana del lunes 16 de marzo del 2026 y el restaurante Oceanía, como siempre, viola la ley y atenta contra la salud de cientos de personas. El negocio, que solo tiene licencia para trabajar hasta las siete de la noche, genera un ruido tan ensordecedor que acaba con la paz de los vecinos.
En poco tiempo amanecerá, los escolares irán al colegio y los padres de familia al trabajo; pero lo harán con el malestar de haber vivido una mala noche y con la frustración de que Trujillo está plagado de empresarios irresponsables e inhumanos y de autoridades torpes y cómplices.
Y ocurre siempre.
A través de un pedido de acceso a la información pública, BuenaPepa tiene en su poder el acta 675, de la intervención efectuada a Oceanía el 31 de octubre del 2025 a las 8:30 p. m. a Oceanía
Entre el domingo y el lunes, contra su voluntad, los vecinos y sus familias han escuchado a Las Estrellas de la Cumbia, Stany Band y a Los Rebeldes de la Cumbia. El local, ubicado en la esquina que forman las avenidas Metropolitana I y El Cortijo, funciona sin la debida adecuación de su infraestructura para mitigar el ruido.
Sus dueños no se han preocupado de un aspecto elemental y las autoridades —en especial, la Municipalidad de Huanchaco—no ejercen el principio de autoridad en defensa de sus vecinos.
El sueño —o descanso nocturno— es fundamental para la salud de las personas. Los especialistas coinciden en que no dormir bien provoca deterioro cognitivo (falta de concentración, memoria), cambios de humor (irritabilidad, depresión) y un mayor riesgo de enfermedades graves como obesidad, diabetes, hipertensión y dolencias cardíacas.
“Además, debilita el sistema inmune, acelera el envejecimiento de la piel y reduce la capacidad de respuesta física y mental”, afirma un reporte del Hospital Clinic de Barcelona.
Municipio de Huanchaco: modus operandi
Cansados de tanto abuso, un grupo de moradores de la urbanización San Isidro y La Planicie de San Isidro remitieron una carta a la municipalidad de Huanchaco, con el fin de exigirle fiscalización al negocio.
Lo hicieron el pasado sábado 10 de enero, minutos después de las 11 p. m.; pero los responsables de Oceanía les cerraron la puerta y nadie les abrió. En los exteriores se observaba movimiento de personas y de vehículos, propios de una fiesta. Desde el interior se escuchaba música. Tocaron y se tomaron fotografías como evidencia.
«Debido a las denuncias de los vecinos de los alrededores de Oceanía por la excesiva bulla, se llevó a cabo el operativo conjunto con el área de Gestión Ambiental, Seguridad Ciudadana. Al llegar a las 11.16 p. m., nos dimos con la sorpresa de que el local se encontraba cerrado», dice el acta firmada por la subgerente de Licencias, Autorizaciones y Comercialización de la comuna de Huanchaco, Ana Sofía Gárate Calle.
Esta conducta de los administradores del restaurante parece ser su modus operandi para burlar las acciones de fiscalización. A través de un pedido de acceso a la información pública, BuenaPepa tiene en su poder el acta 675, de la intervención efectuada a Oceanía el 31 de octubre del 2025 a las 8:30 p. m. a Oceanía.
«Al llegar a las 8:30 p.m., las instalaciones se encontraban cerradas y solo se escuchaba por fuera la música», dice el documento.

La licencia de funcionamiento de Oceanía se emitió el 4 de diciembre del 2023. El giro y la actividad principal del negocio es restaurante, es decir, no es un establecimiento para conciertos como funcional con total impunidad. El representante legal es Luis Irvin Bocanegra Haro. Este documento caducaba el diciembre del 2025. Se desconoce sí renovó la licencia.
Luego del frustrado operativo de enero del 2025, la municipalidad de Huanchaco informó a los vecinos que regresarían para ejercer el principio de autoridad con la Policía Nacional del Perú, sin embargo, han pasado dos meses, y no ha cumplido. Mientras tanto, el atentado contra la salud continúa.
Oceanía ¿Qué esperan?
La grave contaminación sonora del restaurante Oceanía está documentada por las autoridades.
El 31 de octubre de 2025, la Municipalidad Distrital de Huanchaco realizó monitoreo con un equipo especializado (sonómetro). «De acuerdo a los resultados, se evidencia que el ruido ambiental se encuentra fuera de los límites permitidos», señala el documento.
Según la norma, el límite máximo permisible para una zona residencial en horario nocturno es de 50 decibeles (dB). Las autoridades hallaron que el negocio generaba 85.1 dB.

«85 decibelios se considera un nivel alto. La exposición prolongada a este nivel de ruido es peligrosa para el oído humano y puede causar daños o pérdida auditiva», señala el sitio especializado Decible Pro.
Al igual que en las otras oportunidades, una vez más, los administradores de Oceanía practicaron el deporte de hacerse los vivos. «El administrador se negó a identificarse procediéndose a dejar copia del acta bajo la puerta», dice el documento de inspección.

Han pasado casi 5 meses desde este hallazgo contundente de que este establecimiento atenta contra la tranquilidad de los vecinos y se burla de la autoridad, y no ha pasado nada. Por el contrario, las fiestas, el desorden y malestar para las familias continúa.



