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Estrés, trabajo, tráfico y celulares: las razones por las que 6 de cada 10 personas en Perú duermen mal

La falta de sueño se relaciona con enfermedades como hipertensión, obesidad y problemas cardiovasculares.

El país no duerme bien. O al menos no como debería.

En el Perú, solo 4 de cada 10 personas logra un sueño de buena calidad, una cifra que revela un problema silencioso que afecta la salud, el rendimiento laboral y la vida cotidiana de millones de ciudadanos.

Estrés, tráfico, largas jornadas laborales y el uso constante del celular aparecen entre los principales responsables de esta crisis del descanso. Dormir mal ya no es una excepción. Se está convirtiendo en una costumbre.

Largas filas de vehículos y personas que intentan abordar una unidad en Lima, Perú. Esta es una de las causas que afectan la calidad de sueño, según estudios.

Perú, un país que duerme menos de lo necesario

Diversos especialistas advierten que el sueño es uno de los pilares de la salud, junto con la alimentación y la actividad física. Sin embargo, la realidad peruana muestra que muchas personas no alcanzan el descanso que el cuerpo necesita.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos duerman entre 7 y 8 horas diarias para mantener un funcionamiento adecuado del organismo.

Pero en la práctica, gran parte de la población duerme menos de ese tiempo. El problema no es solo la cantidad de horas. También la calidad del descanso.

Eduardo Bazánmédico somnólogo, advierte que la vida moderna ha cambiado los hábitos nocturnos: el estrés laboral, las largas jornadas de trabajo, el tráfico en las grandes ciudades y la exposición constante a dispositivos electrónicos están alterando los ritmos naturales del sueño.

El resultado es un país con una creciente «deuda de sueño».

El enemigo está en el bolsillo… y se salta a la cama

El celular se ha convertido en uno de los principales disruptores del descanso. La luz azul de las pantallas retrasa la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. El cerebro, en lugar de prepararse para descansar, permanece activo.

A eso se suma otro hábito frecuente: revisar redes sociales o responder mensajes antes de dormir. Lo que debería ser un momento de desconexión termina convirtiéndose en una extensión del día laboral o social.

Las consecuencias para la salud

Dormir mal no solo provoca cansancio. También puede desencadenar problemas más serios.

La falta de sueño profundo está asociada con enfermedades como hipertensión, obesidad, diabetes y problemas cardiovasculares. Dormir bien no es un lujo. Es una necesidad biológica.

El estrés y tráfico que no deja descansar

El estilo de vida actual también pesa. El estrés cotidiano —provocado por el trabajo, los problemas económicos o la presión social— mantiene al cerebro en estado de alerta incluso cuando llega la noche.

En ciudades con tráfico intenso y jornadas laborales largas, como Lima y Trujillo, muchas personas pasan varias horas al día desplazándose, lo que reduce aún más el tiempo disponible para descansar.

La consecuencia es una rutina repetida: acostarse tarde y levantarse temprano.

Dormir mejor: una tarea pendiente

Frente a este panorama, los especialistas recomiendan mejorar la llamada higiene del sueño, un conjunto de hábitos destinados a favorecer un descanso reparador.

Pequeños cambios que pueden marcar una gran diferencia. Porque, aunque muchas veces se subestime, dormir bien no es perder el tiempo. Es una inversión directa en la salud.