El amor no solo se celebra el 14 de febrero, sino que también queda inscrito oficialmente en los documentos de identidad de los peruanos. Así lo confirma el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec), que ha registrado una creciente tendencia de padres que eligen nombres relacionados con el amor, la pasión y San Valentín para sus recién nacidos.
Según los datos oficiales, en los últimos años han aparecido nombres como Pasión, Cupido, Tesoro, MyLife e incluso Amor, que desafían la imaginación y muestran cómo la influencia de fechas especiales puede trascender celebraciones para convertirse en parte de la identidad de una persona desde su nacimiento.

San Valentín: cuando el cariño se convierte en nombre
Reniec ha observado que cada vez más padres recurren a nombres poco convencionales, inspirados en sentimientos y experiencias afectivas. Nombres como Amor o Cupido han sido inscritos en diversas regiones del país, reflejando no solo la creatividad de las familias, sino también su deseo de dejar un mensaje simbólico de cariño y unión familiar.
Más allá de los nombres clásicos que evocan amor (como Alegría o Esperanza), este fenómeno incluye apelativos directamente vinculados a la temática del Día de San Valentín o al universo romántico.

Por ejemplo, Pasión, Tesoro o el más inusual MyLife, inscrito en el DNI de varios bebés, constituyen expresiones afectivas que sus progenitores eligieron como declaración permanente de afecto.
San Valentín: una tendencia con raíces culturales y emocionales
Especialistas en sociología y antropología señalan que estos registros no son un capricho reciente, sino parte de una evolución cultural más amplia, donde el lenguaje emocional y las celebraciones vinculadas a sentimientos personales influyen en decisiones tan significativas como el nombre de un hijo.
El impacto de celebraciones globales como San Valentín —reforzadas por redes sociales y medios de comunicación— amplifica esta tendencia entre generaciones jóvenes de padres.

Asimismo, estas elecciones reflejan cómo los contextos emocionales actuales —marcados por la expresión abierta del cariño, la individualidad y la búsqueda de nombres únicos— se traducen en decisiones oficiales de identidad.
El amor, inscrito en la historia de cada persona
Para muchos padres, bautizar a un hijo con un nombre inspirado en el amor no solo es una declaración de sentimientos entre parejas, sino también una forma de dejar una huella afectiva y simbólica en la vida de sus hijos.
Sea un nombre tradicional o uno inspirado en el amor y la pasión de San Valentín, lo cierto es que en el Perú cada inscripción en el DNI cuenta una historia única —y, en muchos casos, profundamente afectiva— desde el primer momento en que se registra oficialmente.



