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EsSalud gasta mal y planifica peor: el sistema nacional de salud requiere una reorganización integral

Asegurados gastaron más de S/26 000 millones en cinco años ante colapso del sistema.

La salud pública peruana ha alcanzado un punto de quiebre. El pronunciamiento emitido esta semana por ComexPerú desmonta cualquier atisbo de complacencia: EsSalud «no dan para más».

El diagnóstico, respaldado por cifras recogidas entre 2019 y 2024, retrata a una institución que, pese a recibir aportes obligatorios del trabajo formal, es incapaz de garantizar atención oportuna a sus 13 millones de asegurados.

La estadística más demoledora la aporta el propio gremio: los afiliados han tenido que desembolsar más de 26 132 millones de soles de su bolsillo durante el último quinquenio para cubrir atenciones médicas y medicamentos que EsSalud debió proporcionar y no lo hizo.

Dicho de otro modo: los trabajadores formales pagan dos veces, primero vía descuento a sus remuneraciones y luego, en farmacias y clínicas privadas, cuando el seguro social los abandona.

EsSalud, Crisis

Las cifras de deserción son igualmente alarmantes. Cuatro de cada diez asegurados que enferman o sufren un accidente prefieren no buscar atención en EsSalud. De los que aún acuden, la mayoría termina siendo derivada fuera del sistema que ellos mismos financian.

Essalud: un sistema que sangra

La crisis no es nueva, pero su agudización reciente ha desbordado todos los límites conocidos. A inicios de año, la Red Asistencial de EsSalud en Arequipa suspendió todas las operaciones quirúrgicas programadas por desabastecimiento total de insumos básicos como anestésicos, suturas y dispositivos de traumatología. Pacientes con fracturas esperan más de diez días una cirugía que sigue sin fecha.

En Lima, la Contraloría detectó en febrero más de setenta medicamentos esenciales sin stock en hospitales como el Rebagliati, Sabogal, Almenara y Negreiros. Faltan desde fármacos oncológicos hasta factores coagulantes para pacientes con hemofilia.

Las cifras de deserción son igualmente alarmantes. Cuatro de cada diez asegurados que enferman o sufren un accidente prefieren no buscar atención en EsSalud. De los que aún acuden, la mayoría termina siendo derivada fuera del sistema que ellos mismos financian.

El caso de Teresa, una paciente de 58 años con cáncer de pulmón, ilustra el drama cotidiano: desde enero no recibe Erlotinib, su medicamento de control.

«Desde el 26 de enero mi mamá no toma ninguna pastilla porque nos dijeron que está agotado», relató su hija a La República.

El Hospital Almenara, buque insignia de EsSalud, ha sido escenario de sucesivas fiscalizaciones de SuSalud y el Ministerio Público.

Pacientes oncológicas denunciaron que no hay tomografías operativas, lo que impide no solo el diagnóstico, sino también la autorización de compra de medicamentos de alto costo. «¿Cómo vamos a controlarnos si no hay equipos?», cuestionó una asegurada.

El nudo del problema: gestión, no dinero

El gremio médico, los sindicatos y exautoridades coinciden en un diagnóstico que desmonta el argumento oficial de la falta de presupuesto. El problema no es económico, es de gestión.

Virginia Baffigo, expresidenta de EsSalud, explicó que la raíz del colapso está en una planificación deficiente. «Si no hacemos un buen diagnóstico, las soluciones van a ser temporales», advirtió.

Señaló que las compras de medicamentos deberían iniciarse con seis meses de anticipación, cuando aún hay stock. Sin embargo, la inercia burocrática espera hasta el desabastecimiento crítico, momento en que se activan compras de emergencia que llegan a duplicar o triplicar los precios regulares.

Víctor Zamora, exministro de Salud, vinculó el colapso a la inestabilidad política y la partidización de cargos. «En los últimos cinco años hemos tenido nueve presidentes de EsSalud y quince ministros de Salud», recordó. «Los pacientes están pagando los platos rotos».

La Federación Centro Unión de Trabajadores de EsSalud (FED CUT), que agrupa a 23 600 empleados, denunció que muchos gerentes y directores de redes «más parecen puestos por bancadas políticas que por criterios técnicos».

EsSalud: propuestas de ComexPerú

Frente a este panorama, ComexPerú ha planteado un paquete de medidas que, en conjunto, apuntan a una reorganización integral de EsSalud y del sistema nacional de salud, no a soluciones parciales o cosméticas.

El eje de la propuesta es fortalecer el intercambio prestacional público-privado como política pública. Este mecanismo permitiría que los pacientes sean atendidos donde exista capacidad resolutiva, sin importar si el prestador es público o privado.

Para viabilizarlo, el gremio propone crear un fideicomiso que garantice el pago transparente y previsible a los prestadores, asegurando la continuidad de los servicios.

Otras medidas planteadas incluyen:

  • Fortalecer la gobernanza del Directorio de EsSalud, con representación efectiva de los sectores que financian el sistema, reglas claras de decisión y rendición de cuentas.
  • Meritocracia real en todas las designaciones, con perfiles técnicos y metas de desempeño verificables.
  • Recuperar el primer nivel de atención para descongestionar los hospitales y reducir los tiempos de espera que hoy se miden en meses.
  • Extender las asociaciones público-privadas en infraestructura y servicios.
  • Acelerar la digitalización de citas, historias clínicas y telemedicina.
  • Sancionar ejemplarmente los actos de corrupción.