El restaurante Tabaco Marino fue blanco de un atentado delincuencial la noche del domingo 1 de febrero. Una bomba explosionó en su fachada, la cual no solo afectó su infraestructura, sino las viviendas cercanas.
Aunque no se reportaron víctimas personales, el hecho generó alarma en la zona y destapó una fuerte controversia contra las autoridades locales.
Mediante un comunicado publicado en sus redes sociales, la empresa dirigió una responsabilidad directa a la Municipalidad Provincial de Trujillo y a su alcalde, Mario Reyna, así como al gerente de Seguridad Ciudadana.
Tabaco Marino: comunicado
En el texto, titulado “¡SE PUDO HABER EVITADO!”, la empresa asegura que había advertido previamente sobre las amenazas y solicitado reforzar la presencia de Serenazgo en el sector para proteger a la ciudadanía, pero afirma que “fuimos ignorados”.
Mediante un comunicado publicado en sus redes sociales, la empresa dirigió una responsabilidad directa a la Municipalidad Provincial de Trujillo y a su alcalde, Mario Reyna, así como al gerente de Seguridad Ciudadana.
El mensaje señala que, como empresa, no cederán ante extorsiones ni financiarán la delincuencia, aunque reconocen que vecinos y comercios aledaños, como una bodega del costado, ahora “sufren las consecuencias de esta inseguridad”.
“Si su personal de esta gestión va a estar aquí, que sea para traer recursos, seguridad real y apoyo económico”, exige el comunicado.

A la hora del ataque el local se encontraba cerrado. Tabaco Marino estuvo en medio de una polémica severa por su funcionamiento, lo que obligó a la comuna a su cierre por el malestar que genera en los vecinos.


