Un hombre corre por su vida, tras de él su excompañero de trabajo, quien alguna vez lo protegió, lo perseguía para asesinarlo. Un disparo tras a otro, el terror invadía las oficinas administrativas de la empresa Hidrandina en Trujillo.
En medio de la confusión, y los disparos, clientes y trabajadores de la sede administrativa, ubicada en la cuadra 8 del jirón San Martín, en el corazón de Trujillo, pensaban que se trataba de un asalto; otros, de un ataque de sicarios.
A los pocos minutos, agentes del Escuadrón de Emergencia Centro de la Policía, ingresaron con sus armas rastrilladas. Oficina por oficina, pasillo por pasillo, apuntaban con sus pistolas y fusiles AKM en busca de delincuentes.
Al llegar al área de gerencia encontraron al autor de los disparos sin signos de vida:se suicidó, con la misma pistola con que gatilló el caos.
Hidrandina: consecuencias de un despido
Según fuentes policiales, el terror empezó pasadas las dos de la tarde del jueves, 30 de enero. Miguel Ángel Alva Cárdenas, supervisor de seguridad patrimonial era despedido por el encargado de recursos humanos. La noticia lo impulsó a sacar su ama de fuego y atacar a tres funcionarios.
Varios trabajadores abandonaron sus puestos para ponerse a buen recaudo; mientras agentes de seguridad privada que custodian la sede intentaban neutralizar al atacante. El último disparo fue contra su propio cuerpo.

La Policía encontró el cadáver en una silla. Después de eso, fueron por los heridos, identificados como Juan Farias Lachira, gerente regional de la empresa; Roberto Pineda Martínez, asesor legal; Richard Ramos, gerente de Administración y Finanzas. El primero fue trasladado a un clínica local; los demás, al Hospital Regional Docente de Trujillo.
Agentes de División de Investigación Criminal (Divincri) y el fiscal de turno, llegaron a la escena para el levantamiento de evidencias. Los restos de sangre se apreciaban en el primer y segundo piso.
Las cuadras 8 y 9 del jirón San Martín fueron cerradas al tránsito para facilitar las diligencias. Las oficinas administrativas y el centro de cobranzas fueron cerradas hasta nuevo aviso.
Presunto abuso
Fuentes vinculadas a la investigación sospechan que el atacante fue despedido pese a que padecía una enfermedad degenerativa. Al respecto, Hidrandina guardo silencio; emitió un comunicado para lamentar lo sucedido.

Mientras se efectuaba el levantamiento del cadáver, una mujer llegó hasta los exteriores para denunciar maltrato a los trabajadores por parte del Área de Recursos Humanos.
«Mi sobrina padece de depresión», manifestó, como consecuencia de los presuntos maltratos. Aunque, reconoció que hasta el momento no hay una denuncia, asegura, por temor a represalias.
Los restos del atacante fueron trasladados a la morgue. El hecho, que conmociona a Trujillo, abre el debate sobre la salud mental de los trabajadores en el sector público y privado.


