Desde las huacas de adobe del valle de Moche emerge un nuevo capítulo en la difusión de nuestra herencia cultural. El proyecto transmedia «El Legado de Ai Apaec» reinterpreta el mito del dios mochica, una de las deidades más importantes de la costa norte prehispánica, utilizando las narrativas y plataformas del siglo XXI.
Esta iniciativa, que nace de la obra teatral El Viaje de Ai Apaec de la Escuela Superior de Arte Dramático de Trujillo, busca tender un puente entre el pasado ancestral y las nuevas generaciones a través de un ecosistema de contenidos que integra teatro, cine, web, pódcast y experiencias virtuales.
El director del proyecto, Luis Ángel Ortega, recordó que cuando conocieron la obra teatral El Viaje de Ai Apae de Félix y Steven, entendieron que ahí había algo más que una historia: había identidad, memoria, una forma de apropiarse de lo Mochica sin miedo y con convicción.
Esta iniciativa, que nace de la obra teatral El Viaje de Ai Apaec de la Escuela Superior de Arte Dramático de Trujillo, busca tender un puente entre el pasado ancestral y las nuevas generaciones a través de un ecosistema de contenidos que integra teatro, cine, web, pódcast y experiencias virtuales.
«Nuestra misión como equipo fue tomar esa chispa con pasión y expandirla, tejiendo un universo narrativo que pudiera atraer a la comunidad, involucrarla y hacerla sentir parte. Ese fue el corazón del proyecto: narrar, expandir, involucrar y encender curiosidad por lo que somos», destacó.

Ai Apaec vive
Más allá de una simple adaptación, el proyecto propone una reactivación simbólica del mito.
La antigua leyenda del «robo de la luz del sol», protagonizada por Ai Apaec —dios creador, juez y protector de la civilización Moche—, se transforma en una metáfora contemporánea sobre la pérdida de la identidad cultural y la urgente necesidad de recuperarla.
«Devolver la luz al valle» se convierte así en una consigna que invita a reconstruir el vínculo entre comunidad, territorio y memoria.
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El valle de Moche no es solo el escenario histórico, sino un personaje activo en esta narrativa expandida. El proyecto utiliza sus paisajes, huacas y la voz de su gente para construir una experiencia participativa, donde el público se convierte en «guardián del valle».

Cada pieza, ya sea un cortometraje, una publicación en redes o un episodio de pódcast, funciona como un fragmento de un mosaico mayor que busca revivir la conciencia cultural desde la inmersión y la interacción.
«El Legado de Ai Apaec« no es una mirada nostálgica al pasado, sino un acto de creación colectiva que plantea que, para florecer en el futuro, es necesario comprender y reconectar con las raíces que aún fluyen, como un río subterráneo, bajo la tierra del valle.
El valle de Moche no es solo el escenario histórico, sino un personaje activo en esta narrativa expandida. El proyecto utiliza sus paisajes, huacas y la voz de su gente para construir una experiencia participativa, donde el público se convierte en «guardián del valle».
«Este proyecto nos demostró que la cosmovisión Mochica tiene todavía muchas historias por despertar y que existen públicos dispuestos a vivirlas con nosotros. El Legado de Ai Apaec no termina aquí; este universo apenas está tomando fuerza. Nuestro equipo quiere llevarlo al siguiente nivel, seguir expandiendo sus narrativas y explorar nuevos formatos que permitan que el valle respire aún más alto», concluyó Ortega


